El trancón nuestro de cada día
Bucaramanga enfrenta un colapso vial por exceso de vehículos, semáforos obsoletos y falta de planificación metropolitana.
Bucaramanga enfrenta un colapso vial por exceso de vehículos, semáforos obsoletos y falta de planificación metropolitana.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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La meseta de Bucaramanga, donde se asentó nuestra “Ciudad Bonita”, creció desde sus inicios con calles estrechas y pocas avenidas sin una visión futurista por parte de los mandatarios de turno, dadas las limitantes que tiene como meseta, situación que con el paso del tiempo y su inminente crecimiento generó como sucede en la actualidad, un caos de movilidad y desorden anarquizado que requiere de una pronta solución y salida a esta necesidad latente, con un proyecto que tenga un análisis minucioso con un diagnóstico técnico, evitando con sus obras agudizar el problema de movilidad.
Según el Sistema de Registro Único Nacional de Tránsito -RUNT- en la actualidad el Área Metropolitana cuenta con 972.000 vehículos, pese a ello en una circulación real, en la capital santandereana transitan cerca de un millón de vehículos, siendo esta una cifra elevada para una población de 600.000 habitantes, donde las motos representan el 68% del total de vehículos. Existen 7.218 taxis matriculados en la zona, sin tener en cuenta los que circulan de otros municipios aledaños. Un número exagerado de vehículos para su infraestructura.
La Alcaldía señala que la red semafórica de Bucaramanga tiene 186 intersecciones y 1.319 semáforos que presentan deterioro y obsolescencia tecnológica e identifica como problemas la congestión, el incumplimiento de las normas, el déficit de estacionamiento y las limitaciones tecnológicas para el control vial. Con estas cifras se puede deducir que Bucaramanga se ha quedado sin espacio para albergar tantos vehículos, saliendo a flote la necesidad de una planificación acorde para la ciudad que cada día recibe decenas de vehículos nuevos con una infraestructura vial que no crece al mismo ritmo.
Se necesita una política de movilidad metropolitana permanente y de largo plazo, en la que se incluya la aplicación de normas de tránsito, la recuperación de vías y andenes ocupados ilegalmente, la modernización integral de los semáforos programados en tiempo en las vías de mayor circulación. Acelerar las obras en horarios de menor circulación -nocturno-. Mejorar con recursos el Sistema Integrado de Transporte Masivo Metrolínea, que cumpla su función de movilidad a todos los sectores, disminuyendo con ello el tránsito vehicular.
Es indiscutible que para muchos sea fácil decirlo, que el papel aguanta todo, pero no podemos tapar el sol con un dedo, algo tan evidente que nos atañe a todos, haciéndose necesario mostrarlo con evidencias para que nuestros dirigentes y mandatarios despierten, que no se hagan los de la vista gorda y se asesoren con profesionales idóneos que busquen soluciones que nos permitan tener una mejor calidad de vida, ya que actualmente no tenemos al menos las horas pico, estas ya se presentan en todo momento.