La última jugadita de Petro para Santander: nos quitó 10.000 millones de pesos para la remodelación del aeródromo de Málaga
El nuevo CONPES aeroportuario dejó por fuera la remodelación del aeródromo de Málaga, pese a que ya tenía una inversión proyectada de $10.068,3 millones para mejorar la conectividad regional.
El nuevo CONPES aeroportuario dejó por fuera la remodelación del aeródromo de Málaga, pese a que ya tenía una inversión proyectada de $10.068,3 millones para mejorar la conectividad regional.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
··········
········
Petro le negó a Málaga su tiquete aéreo para viajar con destino al progreso. Tras la aprobación del nuevo CONPES aeroportuario el pasado 31 de julio, la región descubre que la expectativa para remodelar el aeródromo no quedó incorporada en la nueva programación nacional. El Gobierno anunció que los recursos se concentrarán en 25 aeropuertos y aeródromos de 16 departamentos, dejando por fuera a Santander.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Llegar de Málaga a Bucaramanga por carretera no es simplemente emprender un viaje: es enfrentarse a una travesía que puede prolongarse durante ocho horas, por una de las rutas más complejas y riesgosas de Santander. La vía Curos–Málaga, que además de sus extensos tiempos de recorrido, ha sido señalada desde el propio Ministerio de Transporte como uno de los corredores más peligrosos del país. Incluso, en 2023, el entonces ministro Guillermo Reyes calificó esta carretera como “la más peligrosa de Colombia” y describió las dificultades y riesgos que encontró durante su recorrido.
Para los habitantes de Málaga y de los municipios de la provincia de García Rovira por eso el avión no es un lujo, realmente es una alternativa estratégica de conectividad pues este espacio es la posibilidad de acortar distancias, facilitar el desplazamiento de pacientes, profesionales, empresarios, funcionarios y visitantes y mantener conectada a una región que durante décadas ha tenido que pagar con horas de viaje su condición de territorio periférico.
Precisamente por eso resulta particularmente indignante que Málaga haya quedado por fuera del nuevo CONPES de modernización aeroportuaria aprobado por el Gobierno Nacional. El documento contempla una inversión de $6,54 billones entre 2026 y 2035 para intervenir 25 aeropuertos y aeródromos ubicados en 16 departamentos, con el propósito de mejorar la conectividad regional y generar oportunidades para el desarrollo económico y turístico.
En esa nueva hoja de ruta, sin embargo, Santander no aparece entre los territorios priorizados y con ello queda en el aire una intervención que ya estaba perfectamente identificada y presupuestada para el aeródromo de Málaga.
El golpe tiene nombre y
apellido: $10.068,3 millones
De acuerdo con la planeación oficial del sector Transporte, la intervención del aeródromo de Málaga estaba proyectada para comenzar en 2026 y tenía como objetivo mejorar la infraestructura del lado aire y fortalecer las condiciones de seguridad operacional.
El proyecto contemplaba $7.595,3 millones aportados por la Aeronáutica Civil y otros $2.473 millones por la Gobernación de Santander, mientras el municipio de Málaga asumiría aportes en logística y gestión de permisos y licencias. La intervención estaba proyectada para beneficiar a más de 165.000 personas.
Es decir, no se trataba de una idea lanzada al aire ni de una promesa sin estudios. Era un proyecto que ya aparecía dentro de la planificación oficial del sector aeroportuario y que tenía definida incluso la fórmula de financiación. Ahora, el dinero desapareció del horizonte.
Y el problema no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la infraestructura aeroportuaria. La carretera Curos–Málaga ha demostrado en repetidas ocasiones su vulnerabilidad. En enero de 2025, por ejemplo, Invías reportó el cierre total de un tramo de la vía Málaga–Los Curos debido a una afectación grave del puente sobre el río Listará y señaló como ruta alterna el trayecto Málaga–Pamplona–Bucaramanga.
La propia documentación oficial del Ministerio de Transporte ha advertido además que las emergencias en este corredor pueden dejar incomunicados a cerca de 170.000 habitantes de García Rovira y zonas del oriente y suroriente de Santander y Boyacá. En situaciones críticas, los tiempos de desplazamiento por carretera han llegado a multiplicarse de manera dramática.
Por eso el aeródromo de Málaga tiene una dimensión que va mucho más allá de una pista, una terminal o unas obras de infraestructura. Es una pieza de conectividad territorial.
Para una región montañosa, distante y vulnerable a cierres viales, disponer de una infraestructura aérea segura puede significar la diferencia entre estar conectada o quedar aislada.
También puede convertirse en una herramienta para atender emergencias, movilizar pacientes, atraer inversión, dinamizar el turismo y facilitar la actividad empresarial de una provincia que necesita reducir las enormes distancias físicas que la separan de Bucaramanga.
Ahora más que nunca Málaga necesita que la Gobernación de Santander, los congresistas del departamento, los alcaldes de García Rovira y las autoridades locales levanten la voz, no solo para recuperar los $10.000 millones, sino para impedir que la modernización de su aeródromo termine archivada como otra promesa de infraestructura que nunca logró despegar.