ir al contenido
🔴

Las mascotas del presidente

‼️ Envianos tu denuncia o noticia
Versión Beta Reportar error

Resumen

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Espacio Publicitario
+ Google Noticias
+ Canal WhatsApp

Por Edgar Julián Muñoz González.

Hacer lo correcto siempre es lo más difícil. Implica sacrificar nuestros intereses, comodidades y seguridad. Muchas veces también significa ir en contra de las normas sociales y las expectativas de allegados porque nos puede generar críticas y rechazo por parte de nuestra comunidad. Pero, principalmente, en situaciones éticamente complicadas, tomar decisiones correctas requiere de una profunda reflexión porque implica desafiar comportamientos arraigados en la sociedad.

Dicho esto, soy de los que ven a los activistas como mascotas debido a su dependencia de atención humana. Estas personas, al igual que un animal de compañía, dependen de la atención y el apoyo de otros para mantenerse activos en la causa. Así como las mascotas necesitan cuidado y atención de sus dueños, ellos necesitan el respaldo y la solidaridad de su grupo para avanzar en sus objetivos sin un entendimiento completo de los problemas que enfrentan.

Es curioso cómo se vuelven conocidos públicamente, llegando a ser percibidos como figuras “adorables” (Laura Sarabia) o “entretenidas” (Gustavo Bolívar), al igual que un cachorrito con perfil en Instagram. No nos engañemos, pero las mascotas son vistas como símbolo de lealtad y devoción hacia sus dueños. El problema es querer utilizarlas en algo para lo que no fueron concebidas. Es irracional ponerlas a que manejen las finanzas de una empresa porque perjudicaría a todos los colaboradores. Además, se cagarían en los escritorios y mearían los papeles, con la agravante de que ¡NO SE PUEDEN REGAÑAR!

Sin embargo, las mascotas necesitan ser cuidadas y protegidas por sus dueños. De manera análoga, los activistas necesitan apoyo y protección cuando son incapaces de seguir con sus vidas. No hace falta decir que esta comparación es solo una perspectiva de la complejidad y la importancia del trabajo del animal doméstico. Aquel que suele promover el cambio social y abogar por justas causas mientras engorda sus bolsillos, o estómago, lamiendo los pies del amo.

Entre tanto, es cierto lo que dice el presidente Petro cuando se refiere a que la oposición es la que no quiere el cambio. Se ha descerebrado para llegar a esa conclusión y la adornó con palabras insulsas que solo reflejan su incapacidad de ser pragmático. Tanta mentira junta no es imparcial para el ciudadano colombiano, que siempre se esfuerza por hacer lo correcto. Incluso votó por Petro, no por un “cambio”; mentira que siguen repitiendo desde el palacio y algunos medios, sino porque consideró correcto que alguien de otra corriente liderara los esfuerzos contra la corrupción, no que fuera a ser más hampón, cínico y mezquino que los de antes.

No obstante, es importante recordar que los activistas son individuos comprometidos que, en algunas situaciones, también encuentran resistencia al cambio. La diferencia es que las mascotas de Petro están influenciadas por las expectativas de su dueño. Pero, "Se acabó la rabia", como el cuento de Mario Benedetti. Y así como a Fido, el perro fiel y confiado, ojalá no se asombren cuando su amo, furioso, les dé un puntapié y les reviente el hocico.

Más reciente

Paseo a la costa terminó en tragedia

Paseo a la costa terminó en tragedia

Sandra Villarreal Páez murió en un accidente vial en la vía Plato-Pueblo Nuevo. Su hijo Juan, conductor, chocó contra un puente y el carro se incendió. Ambos hijos sobrevivieron con heridas y las causas del accidente están siendo investigadas.