Lina María Garrido propone un muro contra la izquierda en el Congreso
Resumen
Lina María Garrido, candidata al Senado, propugna por devolver al Congreso su papel como contrapeso al Ejecutivo y combatir la corrupción, destacando su compromiso con las regiones y su firme oposición a políticas gubernamentales que, asegura, asfixian al país.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
En plena recta final hacia las elecciones legislativas del próximo 8 de marzo, la candidata al Senado de la República por Cambio Radical, Lina María Garrido, recorre el país con un discurso que combina defensa férrea de las regiones, críticas directas al Gobierno Nacional y una propuesta política centrada en lo que denomina la “recuperación de la democracia, la institucionalidad y la dignidad del Congreso”.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Durante su paso por Santander, departamento que define como su “segunda casa”, Garrido sostuvo un extenso diálogo con periodistas y líderes de opinión regional, en el que dejó clara su visión sobre la coyuntura política del país y los pilares de su aspiración al Senado.
“Salvar al país”: el eje de su discurso político
Para Garrido, el momento político que atraviesa Colombia es “uno de los más críticos de su historia reciente”. Su propuesta parte de una premisa central: la necesidad de frenar lo que califica como un mal gobierno, al que responsabiliza de una crisis transversal en sectores clave como la economía, la salud, la seguridad y la infraestructura.
En ese contexto, la candidata insiste en que el Congreso debe convertirse nuevamente en un contrapeso real del Ejecutivo. Asegura que su aspiración no responde a cálculos burocráticos ni a intereses personales, sino a la necesidad de llevar al Legislativo “gente decente, sin compromisos oscuros, que no llegue endeudada con mafias políticas ni con el Gobierno”.
Uno de los ejes de su propuesta es blindar al Congreso frente a la corrupción, evitando que los parlamentarios dependan de favores, contratos o recursos del Ejecutivo para ejercer su labor. Según Garrido, esa dependencia ha sido la razón por la cual muchas regiones han quedado abandonadas en los debates presupuestales.
Defensa de las regiones y
crítica al abandono territorial
Santander fue uno de los ejemplos más reiterados por la candidata para ilustrar lo que considera una falla estructural del actual Congreso. Garrido cuestionó duramente a la bancada parlamentaria del departamento por no alzar la voz en defensa de inversiones estratégicas, especialmente en conectividad vial.
Señaló que el estado de las carreteras, el aislamiento de comunidades rurales y casos críticos como el de San Andrés Santander, donde campesinos arriesgan su vida por la falta de infraestructura básica, evidencian un abandono institucional que podría derivar en tragedias anunciadas.
Para la candidata, la falta de vías no es un problema menor: es un obstáculo directo al desarrollo económico, al acceso a la salud, a la educación y a la seguridad alimentaria de miles de familias campesinas. En ese sentido, su propuesta legislativa apunta a priorizar recursos para infraestructura regional y a ejercer control político efectivo sobre su ejecución.
Economía, empleo y reforma laboral
Otro de los puntos centrales de su discurso es la situación económica del país. Garrido alertó sobre las altas cifras de desempleo e informalidad, particularmente en departamentos como Santander, donde el “rebusque” se ha convertido en la principal forma de subsistencia.
Criticó con dureza la reforma laboral impulsada por el Gobierno y el aumento del salario mínimo en un 23 %, argumentando que, lejos de fortalecer el empleo formal, está asfixiando a pequeños y medianos empresarios, emprendedores y comerciantes, quienes asumen mayores costos en un entorno de incertidumbre y baja confianza.
Desde su visión, el empresariado colombiano sigue siendo resiliente, pero observa con frustración cómo los impuestos y esfuerzos que realiza terminan, según ella, “despilfarrados o robados” en esquemas de corrupción y clientelismo.
Minería, campo y formalización
En materia productiva, Garrido defendió la necesidad de una política responsable de exploración y formalización minera, criticando lo que considera una campaña de desprestigio contra este sector. Afirmó que dicha narrativa ha dejado a miles de familias en condiciones de vulnerabilidad, al cerrarles la puerta a la legalidad y al sustento digno.
Desde su propuesta, el Estado debe acompañar a quienes quieren trabajar dentro de la ley, en lugar de perseguirlos sin ofrecer alternativas reales.
La salud, una crisis “auspiciada”
Uno de los momentos más duros de su intervención estuvo dedicado al sistema de salud. Garrido aseguró que el país enfrenta una crisis sin precedentes, con pacientes muriendo por falta de medicamentos y tratamientos, especialmente aquellos con enfermedades huérfanas.
Acusó directamente al Gobierno y al Ministerio de Salud de haber provocado deliberadamente el colapso del sistema para presionar la aprobación de la reforma a la salud. Según afirmó, existen denuncias formales en curso, pero las instituciones de control no han respondido con la celeridad que el país exige.
En el plano institucional, Garrido planteó una reforma profunda al sistema de juzgamiento del presidente de la República, cuestionando duramente el papel de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, a la que calificó como inoperante y cooptada por intereses políticos.
Propuso que sea la Corte Suprema de Justicia la encargada de juzgar al jefe de Estado, argumentando que el actual modelo envía un mensaje de impunidad que pone en riesgo la democracia y la Constitución.
Asimismo, denunció lo que considera una captura de las instituciones por parte del Ejecutivo, señalando la falta de acción de la Fiscalía, la Procuraduría y otros organismos de control frente a graves escándalos de corrupción.
Finalmente, Garrido destacó que su campaña al Senado se desarrolla sin estructuras tradicionales ni grandes maquinarias políticas. Asegura que su apuesta está basada en redes sociales, contacto directo con los ciudadanos y una red de apoyo construida a partir de la confianza.
Con el número 6 en el tarjetón del Senado por Cambio Radical, Lina María Garrido se presenta como una candidatura que busca capitalizar el descontento ciudadano, especialmente en sectores antipetristas, y posicionarse como una voz confrontacional dentro del Congreso.