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Lo arrancaron de la selva para encerrarlo en una jaula: la historia del mono maicero rescatado por la CDMB en Floridablanca

Rescatan en Floridablanca un mono maicero fuera de su hábitat; especialistas del CAV-CDMB evalúan su salud y definen su destino.

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Lo arrancaron de la selva para encerrarlo en una jaula: la historia del mono maicero rescatado por la CDMB en Floridablanca
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Una denuncia ciudadana permitió rescatar en zona rural de Floridablanca a un mono maicero, una especie propia de la Amazonía y los Llanos Orientales. Hoy, especialistas del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga – CDMB, trabajan para conocer su estado de salud y definir cuál será su futuro.

 

En una jaula, lejos del bosque y cubierto por una camisa que parecía ser lo más cercano a un refugio, un mono maicero esperaba. No había ramas para trepar, ni árboles, ni selva. Solo una jaula en una zona rural de Floridablanca y un animal que nunca debió estar allí.

“Los monos maiceros no pertenecen a Santander. Su hogar está a cientos de kilómetros de distancia, en los bosques de la Amazonía y los Llanos Orientales. Por eso, cuando una denuncia ciudadana alertó sobre su presencia en cautiverio, comenzó una historia que terminaría movilizando a especialistas, veterinarios y autoridades ambientales”, indicó una fuente de la CDMB, quien advirtió que la llamada fue atendida por el Grupo Élite Ambiental, GEA, de la CDMB, que adelantó el rescate y traslado del ejemplar al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, CAV - CDMB. Allí inició un proceso que va más allá de una simple revisión médica: comprender las condiciones en las que se encuentra el animal y definir cuál podría ser su futuro.

Al llegar al centro especializado, el ejemplar fue sometido a una valoración física y comportamental. Cada observación, cada reacción y cada procedimiento médico aportarían información clave para reconstruir una parte de su historia.

“Una vez llega al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, lo primero que realizamos es una evaluación física y comportamental para conocer las condiciones en las que se encuentra el ejemplar. Posteriormente efectuamos una valoración más completa mediante anestesia, exámenes clínicos, toma de muestras de sangre y raspados de piel que nos permiten identificar posibles afectaciones y determinar su estado de salud”, explicó Vladimir Quintero Sánchez, coordinador del CAV - CDMB.

Durante la valoración, los especialistas analizaron su condición física, tomaron muestras biológicas y adelantaron procedimientos diagnósticos que permitirán conocer con mayor precisión su estado actual. Acostado sobre una báscula, perdido en la fragilidad de sus ojos tristes, mientras el equipo médico registraba cada dato, el mono maicero iniciaba un nuevo capítulo, uno en el que la ciencia ayudaría a responder preguntas que el cautiverio había dejado abiertas.

“Las muestras de sangre permitirán determinar su estado actual de salud, realizar estudios parasitológicos junto a la Universidad Cooperativa de Colombia – UCC y adelantar pruebas especializadas para identificar algunos procesos virales presentes en el ejemplar. Una vez obtengamos los resultados, evaluaremos las alternativas más adecuadas para definir su destino final”, señaló Quintero Sánchez.

Más allá del rescate, este caso recuerda una realidad que continúa afectando a la fauna silvestre en Colombia. Cada animal extraído de su hábitat natural representa una pérdida para los ecosistemas de los que forma parte y evidencia las consecuencias del tráfico y la tenencia ilegal de especies.

Para Juan Carlos Reyes Nova, director general de la CDMB, la participación ciudadana sigue siendo una herramienta fundamental para la protección de la biodiversidad. “Este caso demuestra lo importante que es la colaboración de la ciudadanía en la protección de nuestra fauna silvestre. Cada reporte oportuno puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de un animal. Desde la CDMB continuaremos fortaleciendo las acciones de rescate, atención y conservación, pero también el trabajo de educación ambiental para que cada vez más personas comprendan que las especies silvestres pertenecen a la naturaleza y no al cautiverio”, afirmó.

Hoy, mientras los especialistas continúan evaluando los resultados, este mono maicero tiene una nueva oportunidad. Una historia que comenzó con una denuncia ciudadana y que recuerda que proteger la fauna silvestre también significa respetar el lugar al que cada especie pertenece.

Si conoce un caso de tráfico o tenencia ilegal de fauna silvestre, repórtelo de inmediato al Grupo Élite Ambiental de la CDMB a través de la línea 318 706 9866 o a la Policía Nacional marcando al 123. Una llamada oportuna puede marcar la diferencia en la vida de un animal y contribuir a su protección.