Los bobales
Resumen
Álvaro Cepeda Samudio define “los bobales” como grupos de gente que opina mucho, arma comités y termina siendo inútil e intrascendente.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Para hablar de los bobales, primero se requiere contexto, el que se da en el marco de la Revista Crónica, que circuló en la Ciudad de Barranquilla entre 1948 y 1951, dirigida por el célebre periodista Alfonso Fuenmayor Campis (1915-1994) y cuyo editor fue, el hasta entonces desconocido, Gabriel García Márquez (1927-2014), revista de la cual sólo se han logrado rescatar poco menos de 10 números de los más de cincuenta publicados. Crónica fue el instrumento de comunicación de los miembros del Grupo de la Cueva, que debía su nombre a un bar localizado en la Carrera 43 con Calle 59 de Barranquilla; allí se reunían además de Fuenmayor y García Márquez, una serie de intelectuales, artistas y sibaritas caribeños entre los cuales destacan, Álvaro Cepeda Samudio (1926-1972), Alejandro Obregón Roses (1920-1992), Germán Vargas Cantillo (1919-1991), Ramón Vinyez i Cluet (1882-1952), José Félix Fuenmayor (1885-1966), Julio Mario Santo Domingo (1923-2011), Cecilia Porras (1920-1971), Orlando Rivera (1920-1960), Héctor Rojas Herazo (1920-2002) y su propietario, Guillermo Vilá Fuenmayor, entre otros.
Los bobales es el título de un artículo publicado por Álvaro Cepeda Samudio en el barranquillerísimo Diario El Caribe, del cual, fue director. Explica el autor que, la palabra bobal viene de la palabra latina balbus que significa balbuciente, de donde deriva la palabra castellana bobo, adjetivo para referirse a alguien corto de entendimiento y capacidad, según el DRAE. En consecuencia, bobal es un barranquillerismo para designar a un bobo muy grande y asociado, de donde, bobales correspondería a comités, asociaciones y etcéteras de bobos.
En palabras de Cepeda Samudio: “’Bobales’ es el término genérico con el cual los barranquilleros designan a ese montón de gente que opina ampulosa y frecuentemente sobre todo lo que sucede o va a suceder en esta paciente y sufrida ciudad. ‘Bobales’ es una degeneración costeña del castizo y abundante vocablo ‘bobo’ e indica una categoría avanzada de esta peculiaridad barranquillera, es decir que ‘bobal’ es un bobo grande y asociado”. Los bobales tienes las siguientes características, según se desprende del artículo: Los bobales aparecen por temporadas, se centran en temas intrascendentes, crean estructuras rimbombantes como comités, coordinaciones, gerencias, cargos ad honorem, se vuelven inoperantes e inocuos en sus procederes, forman parte del folclore de la ciudad, hacen manifestaciones que nadie toma en serio y finalmente, corren para todo lado sin saber para dónde van.
Hoy los bobales están a pan coger. Disertan desde eutanasia de hipopótamos, sobre la independencia de la Junta del Banco de la República hasta terminar por señalar cuáles deben ser los futbolistas que el técnico de la selección nacional ha de convocar para la cita mundialista de junio. De hecho, hay bobales pronosticadores que, con la lectura de la carta astral de un candidato presidencial X ya lo dieron por ganador de las elecciones. Así las cosas ¡Para qué elecciones! esa platica se podría ahorrar y convertir los ríos de Colombia en aguardiente al añadirles anís, la chicha en champaña y de paso, construir una marquesina sobre el río Magdalena como lo propuso en sus campañas presidenciales, el insigne “doctor” Gabriel Antonio Goyeneche (1886-1978).
Sin duda alguna, los bobales están un escalón más arriba en la pirámide de la estulticia nacional. La ignota propuesta de acceder a la educación superior sin exámenes de ingreso lo confirma; si con exámenes de ingreso está como está el nivel educativo, cómo sería si se empezaren a incorporar estudiantes que a duras penas el único libro que lograron finalizar fue gracias al resumen hecho mediante IA.
Los mismos bobales que por esta época, defenestran de la herencia hispanolusitana. Gracias a la Península hubo Virreinato, se superó el guayuco. Bobales que mientras critican La Corona, se avergüenzan de sus apellidos amerindios. En fin, bobales por doquier. Razón tenía don Custodio Bermúdez.