Miedo por inseguridad domina a los habitantes del Área Metropolitana
Resumen
La percepción de seguridad en el área metropolitana cayó al 39% y la desconfianza en las autoridades agrava el temor ciudadano.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Encuestados señalaron que medidas de las autoridades no son garantía
Las autoridades recibieron el llamado a intervenir causas de fondo y mejorar canales de denuncia, con información clara y respuestas oportunas, para restablecer credibilidad y reducir el miedo ciudadano.
El miedo se impuso como la sensación dominante en Bucaramanga, Girón, Piedecuesta y Floridablanca, donde la mayoría de ciudadanos afirmó no sentirse segura en el espacio público.
Así lo evidenció la más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana del programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, que retrató una vida cotidiana condicionada por el temor.
El promedio regional de seguridad alcanzó apenas el 39 %, lo que confirmó que la calma dejó de ser la regla. En Bucaramanga, sólo el 22,2 % reportó sentirse seguro; en Floridablanca, el 23,7 %; en Girón, el 27,8 %; y en Piedecuesta, el 36,6 %, el valor más alto, aunque insuficiente.
Los atracos callejeros se consolidaron como el principal detonante, junto con la drogadicción y la presencia de pandillas, factores recurrentes que reforzaron la vulnerabilidad.
Desconfianza institucional
El impacto resultó desigual: siete de cada diez mujeres manifestaron inseguridad al transitar, mientras seis de cada diez hombres coincidieron en la falta de confianza.
La desconfianza institucional agravó el panorama. El 63,8 % de quienes no denunciaron consideró inútil hacerlo, y el 21,2 % aseguró no haber obtenido resultados previos.
Con 1.547 encuestados, el estudio concluyó que la inseguridad se instaló como parte de la cotidianidad. La directora Johanna Cárdenas advirtió que la respuesta requirió acciones estructurales y reconstrucción de confianza, pues reducir delitos no bastó para revertir una percepción que dominó la vida urbana reciente.
En varios barrios, comerciantes y trabajadores reportaron cambios en rutinas, reducción de horarios y mayores gastos en protección privada, decisiones que evidenciaron costos económicos directos.