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Momentos de locura para elección de gobernadores y alcaldes en Santander

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Resumen

Un buen ciudadano que ha enfrentado muchas veces a los ladrones de cuello blanco, usufructuarios de la gigantesca contratación oficial en la alcaldía de esta ciudad.

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La hiperestesia política, que se ha desatado en los últimos días con rasgos de locura, como preámbulo a las elecciones regionales del próximo 29 de octubre, ha destrozado amistades y enfrentado familias enteras que mantenían excelentes relaciones personales con sus amistades y con sus vecinos.

La proliferación de partidos políticos, que fijaron como meta principal el pago de los subsidios electorales que reconoce el estado colombiano, despertó la ambición de personas que se han enriquecido con los contratos oficiales y con la venta de AVALES, al extremo de autoproclamarse como adalides de la anticorrupción cuando tienen el alma más sucia que la vara del gallinero, por el manejo torticero de los dineros públicos.

Con la difamación y la calumnia, como armas para destruir a los adversarios políticos, han infestado el ambiente con pasquines trasmitidos por anónimas redes sociales, cuyo trabajo estercolero es destrozar la moral de excelentes personalidades que se lanzaron al escenario democrático, creyendo en la buena fe de curtidos dirigentes empeñados en retener el poder a cualquier precio.

Es lo que ha pasado con el Partido Conservador de Santander, donde condenaron a las mayorías electorales a perder la libertad de opinión, porque uno de los clanes quiere atropellar los derechos de excelentes candidatos a las alcaldías a la esclavitud de sufragar para seguir escogiendo a los verdugos del partido conservador, habilitados en las urnas durante la pasada elección parlamentaria.

Imposible creer que haya personas corrompidas en el departamento de Santander que están atentando contra la dignidad de sus contradictores, como lo han hecho con el candidato a la alcaldía de Bucaramanga, doctor Jaime Andrés Beltrán Martínez, que desde el comienzo de la campaña electoral ha sido reconocido por la opinión pública como uno de los mejores prospectos para representar a la capital de Santander, en el propósito de recuperar la posición de preeminencia que merece la ciudad en el concierto nacional.

Un buen ciudadano que ha enfrentado muchas veces a los ladrones de cuello blanco, usufructuarios de la gigantesca contratación oficial en la alcaldía de esta ciudad.

De igual manera, los calumniadores y francotiradores han avanzado en la descalificación  de la candidatura del exsenador Horacio José Serpa Moncada, quien debería mirar hacia el interior del partido liberal para recuperar la huella trazada por su padre, el exministro y excandidato presidencial Horacio Serpa Uribe, que enamorado de la tierra de sus mayores, vino desde Bogotá y desde Barrancabermeja,  a ofrecer sus conocimientos, su experiencia legislativa y administrativa, que necesita Bucaramanga para salir del laberinto en que se encuentran sus obras públicas.

Ante la imposibilidad de conquistar las mayorías electorales en municipios de Santander, han contratado a francotiradores de redes sociales, para que pongan a funcionar el baldón de la infamia y la calumnia, como lo han hecho en varias ciudades del departamento, especialmente en Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta, El Socorro y Zapatoca, donde está cantado el triunfo de distinguidos líderes y lideresas que quieren trabajar por Santander y por sus municipios, que mucho necesitan de la continuidad de sus obras públicas.

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