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¿Necedad o sabiduría?

El artículo contrasta la sabiduría con la necedad y advierte que la necedad social y espiritual puede llevar a ruina, dolor y pérdida para Colombia.

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300 FPV (fe-poder-victoria). Domingo 14 de junio de 2026, son las 6am, preparo mi café cargado, con leche, me dirijo a encerrarme en mi cuarto de guerra, abro la palabra de mi padre y arranco mi día con Proverbios 9, el cual inicia con un titular a la medida para Colombia: “Contraste entre la sabiduría y la necedad.”

Justo anoche, le decía a mi esposa en la cena, que si conocía la diferencia entre inteligencia y sabiduría; inmediatamente me respondió: “La primera es conocimiento y la segunda, experiencia de la vida”. Estando de acuerdo con lo que es la inteligencia, agregué que la sabiduría es una habilidad divina, de poner en práctica los conocimientos, ya que es dada a todo aquel que la pide, honra y tiene temor de Dios.

 

Termina mi entrenamiento, esta vez de 9K, y al entrar en un negocio, su propietario me cuenta la historia de un ciudadano venezolano que le dijo: “El domingo tienen la última oportunidad; yo tenía una vida en mi país; familia, trabajo, casa, un vehículo y una vida estable. Lo perdí todo en un país rico y con mucho petróleo, ahora lavo carros en Colombia.”

Lavar carros es un trabajo digno, como cualquier otro legal, pero es lamentable que una persona haya tenido que dejar su tierra, familia, trabajo y bienes, no por un mal gobierno, sino por la necedad de un pueblo que también tuvo la oportunidad de elegir una historia distinta, dejando claro que perderlo todo, es rechazar a Dios.

La historia contada, no es una exageración, durante años he visto por las carreteras de Colombia, migrantes que van de un lugar a otro, esperando una nueva oportunidad y quizás tú también los hayas visto. También podría indicar que he vivido otras experiencias, como la de estar en Cuba y no poder conseguir unas toallas higiénicas para mi esposa en cualquier farmacia.

Las anécdotas anteriores parecieran lejanas, pero ya estamos viviendo la época en que ni siquiera el acetaminofén y el ibuprofeno que despreciábamos, lo entregan las EPS y como abogado puedo decirte, que la firma que represento, presentó una tutela la semana anterior, para que un Juez ordenara la cirugía para alguien que se le fracturó el fémur desde hace 15 días y habiendo conseguido una decisión  inmediata a través de una medida previa, que ordenaba la cirugía desde el jueves, esta no se ha realizado a la fecha, porque no llega el material de osteosíntesis (tornillos).

No voy a usar esta columna para indicar por quien debes votar, respeto el valor de la democracia, solo pretendo que reflexionemos a donde nos puede conducir la necedad, la cual es un estado de ceguera espiritual y moral, que rechaza de manera consciente a Dios y su sabiduría, generando perder el camino, para luego echarle la culpa a Dios (Proverbios 19:3).

Independientemente de lo que suceda, confío en que mi futuro y el de mi familia, está en las manos de Dios; pero en atención a que un cristiano es un buen ciudadano, no permitamos que otros decidan neciamente, anestesiados por antivalores que hacen llamar a lo bueno malo y a lo malo bueno.

Colombia necesita una sociedad sabia, que rechace la necedad, porque esta trae ruina financiera, personal, aislamiento social, deshonra pública, sufrimiento físico, emocional y finalmente la separación de Dios, (Proverbios 3:35; 10:1; 10:14; 10:21; 14:3; 17:25; 19:3).

No tengo un plan B, en Colombia lo tengo todo y no deseo ser uno de aquellos que va por las carreteras con su esposa, hijos y nieto, padeciendo las consecuencias de la necedad social; elijo para mi familia y para Colombia, la sabiduría y sus beneficios.