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Pasado el susto de apagón aún hay tareas pendientes en el mediano y largo plazo

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Resumen

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Tras seis meses de incertidumbre, el Ideam confirmó el fin del fenómeno de El Niño en Colombia. Si bien el país superó la crisis sin racionamientos, la sequía dejó lecciones importantes y desafíos urgentes para el futuro.

El Ministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, destacó la preparación de más de un año y la ausencia de racionamientos. Sin embargo, abril fue un mes de zozobra por los bajos niveles de los embalses y la demora en las lluvias.

A pesar de la coyuntura, este año se evitó un apagón nacional. No obstante, el cambio climático intensificará la frecuencia e intensidad de los eventos de El Niño, por lo que la transición energética se vuelve aún más apremiante.

Las termoeléctricas tuvieron que suplir más del 50% de la demanda durante el fenómeno, cuando en condiciones normales aportan menos del 20%. Esto evidencia la necesidad de diversificar la matriz energética y reducir la dependencia de los hidrocarburos.

La institucionalidad del sector eléctrico también es un tema crítico. La interinidad en la Comisión Reguladora de Electricidad y Gas (Creg) durante más de un año generó incertidumbre y medidas improvisadas.

La falta de quórum en la Creg obligó al Ministerio a intervenir y emitir regulaciones temporales. Estas medidas, si bien necesarias en el momento, afectaron el precio de la energía y generaron costos adicionales para los usuarios.

Como resultado, se espera un aumento en la tarifa de energía en las facturas de mayo y junio, entre 50 y 100 pesos por kilovatio hora.

Más allá de la coyuntura actual, existen desafíos estructurales que deben abordarse con urgencia. Entre 2027 y 2028, se prevé un alto riesgo de déficit de energía firme.

Es fundamental destrabar proyectos de generación represados por trámites burocráticos y conflictividad social. Seis proyectos eólicos en La Guajira, con 1.347 megavatios de capacidad, y otros proyectos solares y eólicos por 900 megavatios se encuentran en esta situación.

En 2023, solo ingresó el 17% de la nueva capacidad de generación esperada. La agilización de estos proyectos y la diversificación de la matriz energética son cruciales para garantizar la seguridad energética del país en el futuro.

En definitiva, si bien se superó la crisis de El Niño sin racionamientos, la coyuntura evidenció la necesidad de una transformación profunda del sector eléctrico.

La transición energética, la institucionalidad y la agilización de proyectos de generación son claves para enfrentar los desafíos del futuro y garantizar un suministro de energía confiable y sostenible para Colombia.

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