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Presidente de Ecuador no se arrepiente de asalto a embajada mexicana

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Resumen

El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, defendió su decisión de asaltar la Embajada de México en Quito para detener a Jorge Glas, exvicepresidente acusado de peculado. Según Noboa, México violó las convenciones internacionales al otorgar asilo a Glas.

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El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, aseguró que no se arrepiente de haber ordenado el asalto a la Embajada de México en Quito para detener a Jorge Glas, exvicepresidente de Rafael Correa, al que el gobierno mexicano le había dado asilo horas antes.

"No me arrepiento", afirmó Noboa en una entrevista y difundida esta semana, la primera interacción del mandatario con la prensa desde el inicio de esta crisis con México.

Daniel Noboa afirmó que lo hizo porque su gobierno considera que fue México el primero en violar las convenciones internacionales.

Ante la condena casi unánime de la comunidad internacional por romper la inviolabilidad de una sede diplomática, Noboa admitió que "fue una decisión muy difícil de tomar", pero que lo hizo porque su gobierno considera que fue México el primero en violar las convenciones internacionales.

“Es primero una violación del gobierno mexicano, a la que luego le sigue otra violación, pero teníamos que actuar, teníamos que tomar una decisión, porque había un plan para escapar del que estábamos al tanto”, declaró Noboa.

Embajadas no son refugios

“Nosotros condenamos el hecho de que algunos gobiernos usen sus embajadas bajo la fachada de un refugio político que en realidad es impunidad, es salvar a los criminales de sus sentencias”, añadió el presidente ecuatoriano.

El gobernante ecuatoriano recordó que la Convención sobre Asilo de Caracas señala que no se le puede dar asilo a una persona procesada en tribunales ordinarios por delitos comunes.

Sobre el exvicepresidente pesaba una orden de detención e ingreso en prisión preventiva por el caso de las obras de reconstrucción del fuerte terremoto ocurrido en 2016, donde está imputado por presunto peculado (malversación de fondos públicos).

También debía volver a prisión para terminar de cumplir una pena de ocho años de cárcel por dos condenas de cohecho y asociación ilícita, de las que ya purgó cerca de cinco años cuando a finales de 2022 fue excarcelado gracias a una polémica resolución judicial de medidas cautelares.

"En este caso Jorge Glas tenía una sentencia, y tenía que estar en la cárcel", reiteró Noboa, para quien Glas "tuvo un juicio justo".

Sin embargo, el exvicepresidente, que ocupó el cargo durante el mandato presidencial de Rafael Correa y a inicios de la administración de Lenín Moreno (2017-2021) siempre ha rechazado las acusaciones en su contra y se ha declarado víctima de 'lawfare' (utilización del aparato judicial contra adversarios políticos).

La detención de Glas dentro de la Embajada de México en Quito fue declarada ilegal y arbitraria por un tribunal de Ecuador el pasado viernes, pero quedó encarcelado al tener pendiente de purgar la condena por el caso Sobornos, en el que también fue sentenciado Correa, y por asociación ilícita en el caso Odebrecht.

La irrupción de las fuerzas estatales en la Embajada de México llevó al gobierno de López Obrador a romper relaciones con Ecuador y denunciarlo ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por considerar que se violó su soberanía y también el derecho internacional.

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