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Primero de Mayo… Día de la Patria

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Resumen

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Dios me ayude para que me dejen hablar, porque quiero decirles a través de mi tribuna de opinión, o más bien recordarles a todos los colombianos, que el primero de mayo, Día Internacional del Trabajo, salgamos a las calles no a protestar, ni a vociferar, mucho a maldecir a nuestro presidente de la República, Gustavo Francisco Petro Urrego, y no el tal Petro, como lo insinúan algunos gacetilleros y comentaristas políticos cuyo comportamiento moral, ético y profesional se queda en entredicho.

Y, además, hacerles caer en la cuenta que cuando uno insulta, despotrica, pervierte, sataniza, entre tantos otros adjetivos descalificantes y matoneros, a un personaje del cual uno sabe con consciencia crítica y con racionalidad de Homo Sapiens Sapiens, que dicho personaje está muchas, o quizás millones de veces por encima de uno en el campo intelectual, profesional o laboral, se está dando con una piedra en los dientes puesto que, lo que está demostrando es  un infinito sentimiento de incapacidad, y en el peor de los casos, un espantoso complejo de inferioridad.

Y este, el complejo, por ser de la esfera del inconsciente, del cual el tipo que lo padece no tiene consciencia racional, pues de allí surge la envidia, la frustración, la decepción, el fracaso, la ruina material y espiritual. Entonces viene el vituperio, el insulto, el matoneo y el chisme criminal. Y para que se den cuenta de mi condición profesional, yo admito y es apenas lógico que un empresario, un capitalista, un terrateniente defienda su posición política, su clase social, porque, al final está defendiendo los interés económicos y sociales de su propia clase.

Otra cosa es que no los comparta, porque los grandes capitales por lo general provienen de caudalosos ríos de delitos. Pero que un individuo que vive llevado de las frutas económicamente, con las necesidades básica en cero y como la mayoría de los colombianos arrastrando el bollo con una guaca, esté defendiendo, eligiendo y protegiendo a sus propios verdugos, se me hace producto de la pena capital más grande y terrible del ser humano: la ignorancia y la indefensión mental. Por aquellos avatares de mi profesión, de mis pa´rriba y pa´bajo, de mis calles recorriendo, he conocido gran parte de la miseria económica de la gente. Pero cuando a esa pobreza económica se le suma la pobreza ética y moral, y la ausencia de dignidad, es cuando se presenta la verdadera cara de la gran tragedia humana.

Por eso amigos colombianos, salgamos el Primero de Mayo a discernir, a sopesar, a diagnosticar, a dialogar y a calificar, poniendo duro el corazón sin perder la ternura y la decencia, sobre todo la inteligencia racional, sí es cierto que vamos rumbo hacia el abismo, o si es claro y evidente que estamos progresando. De antemano les advierto que los cambios sociales, y en general los culturales, son a largo plazo.

Amigo colombiano: tenga bien claro que, si la oligarquía logra engañarlo a través de los medios de comunicación y de las redes sociales, ella misma se encargará de cobrarle bien caro su desgraciada y pérfida ignorancia. Y si usted lo hace a consciencia, por envidia personal o por odios políticos, rencillas y venganzas, tarde que temprano, como en un efecto bumerán, usted será otra víctima más de sus propios inventos.

Por la paz en todos los rincones de Colombia, por la concesión de créditos baratos, por una verdadera reforma agraria, por una educación totalmente gratuita, por créditos cooperativos juveniles, con el alma en el pecho y el corazón en las manos, este primero de mayo salgamos todos a las calles a demostrar que el cambio va para allá y va de frente.

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