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Psicoanálisis de un chismoso (A)

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Resumen

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Por: José Oscar Fajardo

El chismoso, de ambos sexos, es un resentido social que por culpa de sus frustraciones la emprende contra todos los seres de su misma especie. Como es profundamente hipócrita y adulador, pues se le facilita metérsele a todo el mundo por cualquier hueco con el fin de conocerlo en sus intimidades para luego proceder a destrozarlo, puesto que se muere de la envidia que el otro es mejor en todos los sentidos.

Los chismosos de por sí son mediocres y su cociente intelectual por lo general se acerca al cero absoluto de las matemáticas. En psicoanálisis, un complejo se padece, pero no se siente, es de la esfera del inconsciente y por eso se llama complejo. Pues el periodista chismoso sufre de graves complejos de inferioridad y eso es lo que hace que su comportamiento sea tan ruin, mostrando en todas sus actuaciones las más rastreras perversiones de la profesión.

Los chismosos tienen muy baja autoestima y como en el fondo son un engaño social, en la mayoría de las ocasiones se hacen ver como dechados de virtudes éticas y morales, manejan alto perfil y mimetizan muy bien la perversión de sus actos. Son verdaderos magos de la mentira y siempre la disfrazan con benévolas apariencias. Si se tiene en cuenta que el chisme es chisme, independientemente de que sea falso o verdadero su contenido, el enfermo chismoso sólo busca dañar a los que él ve como sus enemigos reales o potenciales sin un ápice de piedad, sin ningún asomo de remordimiento, sin un solo gramo de compasión. Pues la envidia lo calcina por dentro.

Como siempre tiene en la mira telescópica de su mediocridad a los más inteligentes, a los más capaces, a los más preparados profesional e intelectualmente, entonces como periodista es una peste blenorrágica que retrasa, malogra, daña, o contamina cualquier proceso político o social.  Para completar la dicha de los ángeles y la euforia de los arcángeles, de una manera misteriosa y soterrada establece conexiones con todo género de informantes que van desde vendedoras callejeras de chicles a plazos, hasta los más científicos parasicólogos y mentalistas como Lenguadeperra, Bocadediablo, Donfalsario, el FBI, la CIA y la DEA. En síntesis, maneja unas fuentes de información que no las maneja ni siquiera la CNN en el mundo ni Satanás en los infiernos.

Por precaución se debe tener en cuenta que dicha peste social frecuenta fiestas de bautizos y matrimonios, despedidas de solteros, cumpleaños, y otros sitios de aglomeración social estrato seis, porque los citados especímenes son eminentemente comadreros. ¿Qué hacer para combatir semejante costra social? Como para los chismosos no existen los amigos del alma sino sus cómplices y sus alcahuetas, entonces la primera norma de prevención está en aislarlos. No los trate y, por el contrario, ignórelos con sevicia. No les haga ni el más ínfimo comentario, así sea de los últimos vuelos espaciales, porque de eso se agarran para desmigajarlo. Mínimo le inventan que usted se robó un cohete de la Nasa. Si de pronto se le ocurre tener una deferencia con alguno de ellos, invítelo a un mute bien sabroso, pero échele una cucharadita de cianuro de hidrógeno, o en su defecto, bríndele unas empanadas, pero repletas de dinamita.

Otra precaución: por más daño que le hayan hecho, nunca hable mal de un chismoso y mucho menos vaya a hacerle reclamo dado que, automáticamente se pone a la misma altura mental y sicológica de él, y eso es exactamente lo que busca el animalejo desde el fondo de su inconsciente. Dado que usted en un momento de ira puede perder el control, no le vaya a causar daños físicos a una sabandija de esas porque ipso facto se mete en problemas, no con la ley sino con la junta defensora de toda garrapata.

Trate por todos los medios de enseñarle esta frase lapidaria: "Señor, qué haré para no meterme en lo que no me importa". Y, por último, hágale un bien a la patria: recorte este escrito y póngalo en un lugar donde, aunque sea un solo infeliz avechucho de esos lo vea. Con eso Colombia sale adelante.

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