Riña en Morrorrico terminó en tragedia: zapatero murió tras ser atacado con arma blanca en Bucaramanga
Un zapatero de 32 años murió tras ser atacado con arma blanca en una riña en Morrorrico, Bucaramanga. Dos personas fueron capturadas y quedan vinculadas al homicidio.
Un zapatero de 32 años murió tras ser atacado con arma blanca en una riña en Morrorrico, Bucaramanga. Dos personas fueron capturadas y quedan vinculadas al homicidio.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Un hombre identificado como Óscar Andrés Estupiñán Laguado, de 32 años y de profesión zapatero, falleció luego de ser atacado con arma cortopunzante durante una riña ocurrida en el sector de Miraflores, en el oriente de la ciudad. Por este caso, las autoridades capturaron a dos personas que serían las presuntas responsables del homicidio.
El violento episodio se registró hacia la 1:20 de la tarde del domingo 19 de julio, en el inicio de la subida conocida como La Rampla, en el barrio Morrorrico. De acuerdo con la información preliminar recopilada por las autoridades, en ese punto se desató una confrontación entre varias personas que escaló hasta convertirse en un ataque con arma blanca.
En medio de la riña, Estupiñán Laguado recibió varias heridas de gravedad. Aunque fue auxiliado y trasladado a un centro asistencial, los esfuerzos médicos fueron insuficientes y falleció debido a la severidad de las lesiones.
La rápida reacción de la Policía Metropolitana permitió la captura de dos personas, quienes habrían participado en la agresión. Los detenidos quedaron a disposición de la Fiscalía General de la Nación y deberán responder por el delito de homicidio, mientras un juez define su situación jurídica.
Funcionarios del CTI de la Fiscalía realizaron la inspección técnica del cadáver y asumieron la investigación para establecer con precisión cómo se originó la riña y cuál fue la participación de cada uno de los implicados. Entre las hipótesis que manejan las autoridades figura un hecho de intolerancia que terminó desencadenando el ataque mortal.
El homicidio vuelve a encender las alarmas por los casos de violencia derivados de conflictos cotidianos en Bucaramanga, donde las autoridades insisten en la resolución pacífica de las diferencias para evitar que discusiones terminen cobrando vidas.