Sergio Fajardo al tigre: “¡Abelardo de la Espriella es un fantoche!”
Resumen
Fajardo negó la versión de De la Espriella sobre un encuentro incómodo y lo acusó de mentir, tras difundirse un video que muestra otra escena.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Una nueva controversia sacude la carrera presidencial luego de que Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella trasladaran al escenario público un choque personal ocurrido fuera de cámaras, desatando una batalla de versiones, videos y señalamientos que volvió a encender la polarización entre campañas.
La disputa estalló cuando el abogado Abelardo de la Espriella, en entrevista con el pódcast La Lupa, relató un supuesto episodio incómodo con Fajardo durante un encuentro en la cumbre de gobernadores.
Según su versión, al acercarse a saludar al exalcalde de Medellín este reaccionó con evidente incomodidad. De la Espriella aseguró incluso que Fajardo actuó como si hubiera visto “al diablo” y lo describió como inseguro y tembloroso, cuestionando su carácter pese a su larga trayectoria pública.
Sin embargo, la narrativa del aspirante avalado por firmas se vio rápidamente golpeada cuando Fajardo respondió desde sus redes sociales con un video grabado tras bambalinas que mostraría una escena distinta. En las imágenes, el exgobernador de Antioquia recibe el saludo de manera tranquila y le responde con la frase: “En peores nos hemos visto”.
Lejos de dejar allí el episodio, Fajardo endureció el tono y acusó directamente a su contendor de falsear lo ocurrido. “¡Abelardo de la Espriella es un fantoche! No le mienta a la gente”, escribió, elevando la confrontación desde lo anecdótico hacia un cuestionamiento frontal sobre credibilidad.
El video rápidamente se convirtió en munición política para otros sectores. La candidata Claudia López aprovechó la controversia para lanzar una dura pulla contra De la Espriella, a quien señaló como “defensor de la mafia”, mientras el congresista Jota Pe Hernández también reaccionó públicamente, insinuando sorpresa e indignación frente a las declaraciones del abogado.
El episodio volvió a poner sobre la mesa una vieja discusión de campaña: la distancia entre la imagen que los candidatos proyectan ante las cámaras y su comportamiento real en espacios privados. Pero esta vez, la diferencia no fue revelada por periodistas o contradictores externos, sino por los propios aspirantes, convertidos en protagonistas de una disputa donde cada gesto, saludo o frase se transforma en arma electoral.