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Resumen

El artículo recuerda la historia de control gubernamental sobre los medios de comunicación en Colombia, desde la implementación de la Ley 61 de 1886, hasta abusos contemporáneos como aquellos perpetrados por figuras políticas como el concejal de Bucaramanga, Carlos Felipe Parra.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Por: Reynaldo Pérez

Desde el año 1886 en aras de la defensa de los intereses de la Nación, el Consejo Nacional legislativo de la época, buscó tener el control de los medios escritos, los medios de comunicación, a través de la famosa “Ley de los Caballos” Ley 61 de 1886, cuya creación se da por un presunto odio infundado de los Liberales a la Constitución Política del entonces presidente conservador Rafael Núñez, en ese escenario ha estado sumido nuestro país desde hace siglos, el de los odios políticos, la mayoría de ellos infundados.

Esta ley buscaba que la Nación tuviera el control de la imprenta, en esa época, la imprenta era el equivalente al espectro electromagnético donde se transmitía la televisión, o el dominio de una pagina de internet, en el país solo se publicaba lo que el presidente quería, quien pensara de forma distinta, seria criminalizado, en una épocas donde la libertad de expresión opinión y pensamiento,  podía ser castigada con el destierro y la expropiación de bienes, la censura en esa época, tenía rango constitucional.

En el articulo 42 de la Constitución de 1886, decía lo siguiente: “La prensa es libre en tiempo de paz; pero responsable, con arreglo a las leyes, cuando atente a la honra de las personas, al orden social o a la tranquilidad pública”. El periodismo nunca se ejerció libremente, menos si estábamos sometidos al imperio de los Estados de Excepción, y la Ley de los Caballos.

Todos pensamos que las extralimitaciones de la Rama Ejecutiva, terminaban con la constitución del 91 y su articulo 20, la Libertad de Prensa como derecho fundamental, lo que seguimos viendo es una prensa beligerante, que se niega a ser sometida a la voluntad de la Rama Ejecutiva, políticos de carrera, que no soportan ningún cuestionamiento, criminalizan a los medios de comunicación, frases como “siguiente pregunta” del expresidente Álvaro Uribe Vélez evidencian, que alguien que piense distinto a ellos, debe ser descalificado ante la opinión pública.

Las organizaciones periodísticas independientes y de base, que se cuestionaron a quienes tienen altos niveles de popularidad, han sufrido las consecuencias en carne propia, el “Miente Hijueputa” de Rodolfo Hernández ha maltratado a varios periodistas y formadores de opinión, que han hecho investigaciones serias y responsables, a las actuaciones del excandidato presidencial, ahora el problema son los alumnos avanzados de este desafortunado empresario con vocación política.

La semana anterior, el concejal de Bucaramanga Carlos Felipe Parra, haciendo ejercicio de su poder, condicionó al director y veterano periodista de Radio Melodía, Alfonso Pineda Chaparro; el concejal solo daba una entrevista, si el director era el único que preguntaba, desconociendo la pluralidad de pensamientos y opiniones con las que cuenta la mesa de trabajo del noticiero, esto nuevamente se consolida en un acto de censura, para quienes están en todo su derecho de cuestionar la gestión de un servidor público electo democráticamente, vale la pena recordar que el formador de opinión Fredy Garzón quien pertenece a esa mesa de trabajo, solicitó al concejal una rectificación en condiciones de equidad, por declaraciones dadas en el Concejo de la ciudad.

Destaco la reacción del periodista y quien en su momento fue Corresponsal de Guerra, Jorge Caicedo, quien elevó su voz de solidaridad y protesta diciendo, “recibir las preguntas suyas omitiendo otras, es lo que quieren hacer desde el gobierno nacional, con los medios de comunicación, donde la opinión que le sea diferente, que no ensalce su propio pensamiento, hay que hacerla a un lado”.En la posesión del joven concejal, juró actuar acorde a los términos de la Constitución y la Ley, al parecer se confundió de Constitución política y juró defender la de 1886.

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