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No hay un camino claro para la política de ‘PAZ TOTAL’

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Resumen

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El fracaso en las negociaciones de paz con el autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional’ (ELN) está cantado porque existe una diferencia ideológica abismal entre los miembros del Comando Central (COCE), que se alzaron en armas desde hace medio siglo en la Universidad Industrial de Santander, asesorados por algunos sacerdotes del ‘Grupo de Golconda’, en contra del pensamiento político retardatario de las guerrillas comunistas de las FARC, que ejercen dominio territorial en nueve departamentos COCALEROS del país.

Para el ELN, las disidencias de las FARC están distantes de su propuesta política, comprometidas ellas, hasta los tuétanos, en los negocios del narcotráfico y en cualquier momento podrían presentarse choques armados entre las dos agrupaciones. Los errores estratégicos entre las dos agrupaciones rebeldes provienen desde los primeros acuerdos de paz, que se intentaron en Caracas durante el gobierno del expresidente Cesar Gaviria Trujillo, cuando estaban unidos alrededor de la ‘Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar’ y estuvieron congregados en la Universidad de los Andes, en la capital de Venezuela.

En la creación del ELN, como movimiento guerrillero, prevaleció el pensamiento político del sacerdote Camilo Torres Restrepo, dado de baja por tropas de la Quinta Brigada del Ejército Nacional, durante un combate realizado en la región de ‘Patio de Cemento’, municipio de El Carmen de Chucurí (Santander), siendo comandante de esa unidad operativa el señor General Álvaro Valencia Tovar. El ideólogo central fue el líder universitario Jaime Arenas Reyes, eliminado a bala en las calles de Bogotá por orden de Fabio Vásquez Castaño, comandante de esa organización insurgente.

Meter en la misma cochada de bandidos a los criminales del Clan del Golfo, de la Nueva Marquetalia, de los Pelusos y de las disidencias de las FARC, que lidera alias ‘Iván Mordisco’, y compararlos con las estructuras del ELN, ha sido una utopía, porque no puede compararse la posición intelectual de los fundadores del ELN, que recibieron formación militar en La Habana (Cuba) y el apoyo de los clérigos del ‘Grupo de Golconda’ frente a las FARC, que se formaron como un apéndice del partido comunista soviético en América Latina, muchos de cuyos ideólogos recibieron entrenamiento en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

La persistencia del autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional’ en mantener un estatus político, a pesar de sus inmensas equivocaciones y de sus monstruosos crímenes, marca la diferencia con las FARC y con el Clan del Golfo, que es un ejército de narcotraficantes aferrados a las zonas cocaleras del país, especialmente en los territorios de Nariño, Cauca y el Urabá Antioqueño. Si el gobierno de Gustavo Petro tuviera la voluntad real de sacar adelante los procesos de paz, habría que mirar la formación académica y política de quienes han intentado tomarse el poder por las armas y de quienes insisten en crear un nuevo país entre la cuenca hidrográfica del Río Magdalena en Colombia y la Región de la Orinoquia en Venezuela. Los del ELN son autores de la minería ilegal y practican el secuestro para fortalecer sus finanzas. Las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo obtienen grandes capitales, matando líderes sociales y buscando la legalización del narcotráfico.

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