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Un botón de rosa que la vida sigue marchitando

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Resumen

Perla, es una madre soltera que para mantener a sus dos hijos, se vio obligada a trabajar en la prostitución tras quedar embarazada y no recibir apoyo de su familia. Enfrentándose cada día a la pobreza y la adversidad, sueña con una vida mejor para sus hijos.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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`Perla´ enfrentándose a diario con su destino. Siempre su primera acción del día es persignarse, como pidiendo la ayuda divina para que las cosas salgan bien y sus requerimientos del diario vivir puedan conseguirse.

Los quehaceres de su camino por este mundo hay que enfrentarlos tan pronto `Perla´, como se hace llamar en su entorno laboral, abre sus ojos. El día que dialogamos, las obligaciones eran dobles, en los tres días de la semana que habían trascurrido en el mes, el destino no le `ayudó´ y los pocos ahorros de la semana se gastaron en comida, pago de los recibos de servicios y los fiambres diarios de sus dos hijos.

A `Perla´ le había pedido conversar unas tres de semanas antes, para que me contará como es el día de una mujer, que, por el sustento cotidiano de la familia, entrega su cuerpo a los esporádicos clientes, que buscan desahogar el pedido sexual de la naturaleza.

Tras varios intentos y a regañadientes, creería que más por liberarse de mi insistencia cuando me cruzaba con ella en las calles, aceptó el dialogo, pero no sin antes advertirme con su acento caribeño, que nada de fotografías de su rostro, ni de su verdadero nombre y que ella me diría donde, cuando y la hora.

Su belleza ha sufrido los cambios de su complicada y azarosa vida, pero en sus líneas faciales y las curvas de cuerpo, aun se puede ver que, en su juventud “paraba el tránsito vehicular” y los ojos de los usurpadores y libidinosos hombres, se agrandaban con tan solo ver su contoneo al caminar.

¿Pero cómo llegó a ofrecer sus virtudes en las calles?

En la celebración de sus 15 años, una reunión sencilla en donde todos sus familiares aportaron, su corazón palpitó más rápido al ver entre el grupo de sus amigos, al que sería el primer amor de su vida.

El flechazo de Cupido llegó directo al pecho de Perla. Nunca pudo explicarse que le llamó la atención de su Adonis, al verlo, a su cuerpo llegaba ese cosquilleó que solo los que estamos enamorados hemos sentido.

Ese primer amor que en un abrir y cerrar de ojos, la enamoró y en lo que dura una ráfaga de viento, la dejó embarazada. Una situación que era de felicidad para ´Perla´ fue el comienzo de su purgatorio terrenal.

Sus padres, sus amigas, sus allegados y el juvenil ´Don Juan´ le dieron la espalda; las puertas del hogar familiar se cerraron y nunca le brindaron la mano solidaria y gentil para afrontar su nueva etapa de vida.

El hambre, la pobreza y la soledad acentuaban su desespero, mientras su vientre crecía. Sin esperarlo y a su corta edad se vio deambulando por las calles, pidiendo la caridad de los transeúntes.

En uno de esos casuales encuentros diarios, pidiendo algo para comer, una mujer le comentó cómo recibir dinero de una ´fácil´ manera. Una decisión que le sacó lagrimas desde el fondo de su alma… pero que por el bienestar de su hijo creciendo en su vientre aceptó. Ya es una década y media de largos años de estar enfrentándose a la vida.

Más de 4500 días, que no quisiera se incrementaran, los que hasta ahora marcan su destino y a ello se sumó que la naturaleza y su oficio, acrecentaron la familia. Otro inesperado embarazo llegó a su complicada existencia. Dos hijos de 14 y 8 años por los que hay que luchar.

Una vida de escasos amigos

Sus amistades se cuentan en los dedos de una de sus manos. Confía más en sus `colegas´, que en los vecinos de su barrio; sus compañeras en la zona de sus labores son sinceras y entre ellas los consejos abundan, las recomendaciones llegan sin ser pedidas ante un `cliente´, que solicita de sus servicios.

“Es un buen cliente y vine cada 15 días”, “paga bien y no es cansón”, “uyyy… ese es una porquería, que le pague por adelantado y tenga cuidado”, “Solo le gusta hablar de su soledad, aburrido pero buen tipo”, son algunas de las frases que sus cotidianas amistades y colegas, le expresan cuando algún cliente se le acerca para exponer su oferta.

Luego de enviar a sus primogénitos a la escuela y al colegio, deja el almuerzo preparado, para cuando regresen sus tesoros de la vida y ella pueda ´laborar´ hasta conseguir el diario para sobrevivir.

Su corazón le cerró las puertas al amor de pareja y solo expresa ese sentimiento con sus hijos. Propuestas han llegado, pero sabe que, con su experiencia de vida, eso sería solo una fugaz convivencia, antes de que le echen su historia de vida en la cara.

Sabe cocinar y preparar los alimentos muy bien, se considera una experta en los quehaceres de la cocina. El arroz en todas sus especialidades son un manjar, me cuenta que le dicen quienes los han probado.

Sabe que su belleza se decae cada día y que deberá buscar alternativas para seguir enfrentándose a su desalmado destino y los ´clientes´ son exigentes y como ella lo señala: “Ya no soy colágeno floreciente”.

Sus sueños de superación y mejor vida, confía en que los cumplan sus hijos, y por los que le pide al Ser Supremo no pasen jamás por algo tan siquiera similar a lo que le tocó a ´Perla´ afrontar y asimilar.

Su hijo mayor quiere ser ingeniero y en un par de años se graduará como bachiller. Su hija desea ser profesional en Negocios internacionales, apuestas por las que ´Perla´ les va a ayudar a conseguir.

Con respeto y mucha admiración le digo: “Gracias”, me mira con sus brillantes ojos color miel y me responde: “La vida es una sola y debemos seguir adelante, ante todo y contra todo”.

Tan pronto me despido, un fulano que nos observaba, se le acercó y en unos segundos acordó el precio por los servicios de ´Perla´… un botón de rosa que sigue marchitándose.

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