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El triunfo del espíritu sobre injusticias humanas

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Resumen

El artículo expone la historia del legendario boxeador judío griego Salamo Arouch y su lucha por la supervivencia durante el Holocausto, donde ganó más de 200 combates de boxeo en Auschwitz, asegurando su supervivencia. Destaca la película "El triunfo del espíritu", basada en su vida.

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Pelear por la vida: una historia cinematográfica

Por: Doris M. Ortega Galindo*

“Entrena mientras que los demás duermen. Estudia mientras que los demás se divierten. Resiste mientras que los demás descansan. Vive lo que los demás sueñan”, Muhammad Ali, leyenda mundial del boxeo, 1942-2016.

En estos días, en medio de una charla matutina con mi padre, Saúl Ortega Torralbo, vinieron a nuestras mentes aquellos instantes, desde el amplio sofá de mimbre, viendo la televisión Motorola en blanco y negro, donde disfrutábamos en las décadas de los años setenta y ochenta, del deporte insignia en la ciudad de Cartagena: el boxeo. Antonio Cervantes, Rodrigo Valdés, Ricardo y Prudencio Cardona, Miguel Lora Escudero, Fidel Bassa, Baby Rojas, Tomás Molinares, Elvis Álvarez y Juan Polo Pérez, nos mostraban en cada golpe el significado de la vida misma-hambre, sudor, sangre, pobreza, ignorancia, dinero, gloria, fracaso y muerte.

Le recordé a mi viejo, aquella frase que me dijo en el año 1977, cuando en el segundo asalto, con un recto de derecha el gran e inolvidable Rocky Valdez mandó a la lona por primera vez en su carrera a ‘Escopeta’ Monzón: “hija nunca tires la toalla y si la tomas en tu mano que solo sea para secarte el sudor” Y les doy mi palabra que este pensamiento surgido de la sabiduría de una  fanático del pugilismo, como es mi padre,  ha sido de gran motivación en momentos difíciles, cuando  me han querido tumbar a la lona.

Hechos reales

Toda esta nostalgia me llevo a buscar refugio en otra de mis grandes pasiones, el cine, pero quería disfrutar de algún filme, cuyo tema central fuese el deporte de las “narices chatas” y precisamente encontré uno, que se basó en hechos reales más exactamente en la figura del boxeador griego Salamo Arouch; que plantea una historia de perseverancia y lucha frente al horror del nazismo, en plena Segunda Guerra Mundial. El nombre de esta cinta es "El triunfo del espíritu" y constituye un argumento fuerte y descarnado contra el Holocausto, que se inspiró en la figura heroica de este deportista judío.

Cabe destacar que la cinta fue rodada en el mismísimo campo de concentración de Auschwitz, convirtiéndose en la primera producción cinematográfica que recibía permiso para rodar en ese lugar testigo de las peores atrocidades y donde millones de judíos, gitanos, homosexuales, prisioneros de guerra soviéticos, polacos, serbios, eslovenos, testigos de Jehová entre otros seres humanos, perdieron la vida de las formas más dantescas e inimaginables.

Salamo Arouch nació el 1 de enero de 1923 en Salónica, siendo esta ciudad del norte de Grecia una de las urbes europeas con más tradición judía. Este excepcional pugilista empezó a los 14 años a competir, como miembro del Maccabi (asociación deportiva internacional de ámbito judío) de Salónica. Posteriormente, lo hizo en la sección de boxeo del popular Aris, otro de los grandes clubes de la ciudad. Ya como profesional y bajo el nombre de Salamo Arouch, ganó el campeonato griego de los pesos medios, y en 1939 el campeonato de los Balcanes. Con un récord de 24 victorias, 24 por KO, se enroló en el ejército griego con motivo del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

En 1943, Arouch y su familia fueron detenidos por las tropas nazis y deportados al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, adonde llegaron el 15 de mayo de 1943. A Arouch le tatuaron en el brazo el número 136.954.

Puños le dieron la supervivencia

Salamo Arouch, según su propio testimonio, disputó más de 200 combates en el campo, y los ganó todos. En una ocasión, derrotó a un checoslovaco que rozaba los 115 kilos en tan solo 18 segundos. Sus puños le dieron la supervivencia. Sus padres y sus hermanos, en cambio, no corrieron tanta suerte. El 17 de enero de 1945 fue trasladado a otro campo, el de Bergen-Belsen (donde murió Ana Frank). Apenas dos meses después, los británicos liberaron este campo de exterminio.

La experiencia de Arouch en Auschwitz le valió para dar charlas motivacionales por muchos lugares del mundo, contando su dolorosa historia. Y no sólo eso: en 1955 tuvo la oportunidad de ponerse de nuevo los guantes para despedirse del boxeo. Fue en Tel Aviv, ante el italiano Amleto Falcinelli. Arouch, esta vez, perdió por KO. Fue la primera y última derrota de su carrera. Ya no importaba, porque vivía en la libertad de su nuevo hogar.

En 1989, Hollywood se interesó por su historia y se rodó esta película inspirada en su vida. Arouch tuvo la valentía de volver a Auschwitz y colaboró en la producción de la película. El 26 de abril de 2009, con 86 años, murió en un hospital de Tel Aviv.

Ciertamente la gran metáfora visual que constituye el cine nos conecta con nuestros más profundos sueños, aquellos que nos recuerdan que como humanos desde que nacemos estamos obligados a resistir más que a ganar el gran y único round: él de nuestras vidas.

*Abogada, docente e investigadora

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