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Memoriasana

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Resumen

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Por: Claudio Valdivieso. Hace unos años cuando mi hija iniciaba contacto con el filamento de su adolescencia creí oportuno entrenarla para el cuidado de mi memoria en la vejez.  Entonces decidí escribirle un pequeño cuento con apartes de mi vida y de mi infancia, para que me los recuerde por si acaso mi memoria se atreve a jugarme una mala pasada.

Para nada es absurdo encomendarle esas páginas, y cuando ella considere oportuno “así pierda su tiempo” me recuerde, me recuerde y me recuerde el rastro de mis aventuras y el rostro de los protagonistas del trayecto de mi existencia.

Cada vez que retomo la escritura de mi cuentico intento encontrarle un feliz desenlace a mi vejez, pues el prólogo está escrito, aunque mi memoria se opone y me regresa a nostálgicos momentos al recordar las imágenes de mis amores importantes, familiares y amigos, que fueron arrastrados por el inmisericorde Alzheimer al borrarme de sus memorias y aferrarlos a las mías hasta el final de su existencia. ¡Es duro recordarlo, pero es cierto!

El Alzheimer, es una enfermedad invasiva del alma de miles de personas impotentes ante la cruda realidad, aunque muchos cuidadores se niegan a aceptar la traición del destino de esas maravillosas personitas, y en su lucha recae sobre su alma y hombros el desgastante contacto emocional y físico durante el proceso de salvaguardar la dignidad y calidad de vida de un destino imposible de cambiar.

Indudablemente, es muy doloroso aceptar y vivir en el olvido de esos bonitos amores porque en su memoria solo habita su mundo e intimidad de sus recuerdos, y su nueva condición nos despierta un pesado dolor en el alma, sobre todo, cada vez que insistimos infructuosamente en recordarles que aún existen en el nuestro.

Mi curiosidad me invitó a explorar el temeroso tema de la memoria y mi vejez, por la versatilidad de distraer y confundir con las primeras alertas la demencia senil con el tenebroso Alzheimer.

Además de las ayudas de mi cuentico, creí necesario reforzar mi conocimiento para las maniobras de mi memoria y, ¡Eureka! Apareció María Andrea Contreras Nieto, y este mensaje que me despertó mucha curiosidad porque coincidimos en lo mismo: *Porque todos merecemos mantener nuestra dignidad como seres humanos hasta los últimos días de la vida. Por eso te ofrecemos herramientas que permiten alcanzar este propósito, tanto para personas con diagnóstico como para adultos sanos*. (sic)

Entonces, encontré en Memoriasana las puertas de acceso a mi cruda verdad de trabajar desde ahora para los desajustes de la vejez en la prevención, acompañamiento, entrenamiento y orientación de este curioso proceso de la memoria.

Memoriasana se ha consagrado a identificar medios para mantener la salud cognitiva y física de personas con trastornos cognitivos como el Alzheimer y otras Demencias, así como también para aquellas que quieren prevenir problemas neurodegenerativos, como juegos, talleres y libros con diferentes niveles de dificultad para personas sanas y en diferentes estadios de deterioro cognitivo.

Memoriasana no es un cuento, pero por su sensibilidad y aporte humano, ahora es un nuevo capítulo del mío.