ir al contenido
🔴
Espacio Publicitario

De las peleas de gallos, los referendos y la estupidez

‼️ Envianos tu denuncia o noticia
Versión Beta Reportar error

Resumen

El artículo critica el uso incorrecto que se ha dado a los referendos en Colombia, siendo utilizados para legitimar decisiones controvertidas o injustas. Sostiene que se deben implementar medidas para asegurar que el plebiscito refleje la voluntad popular y proteja derechos de minorías.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Espacio Publicitario
+ Google Noticias
+ Canal WhatsApp

Por Edgar Julián Muñoz G. Un referendo es un procedimiento jurídico en el que se somete a votación popular leyes o actos administrativos para su ratificación. Pero, ¿es correcta la forma en la que los hemos utilizado? La respuesta es No.

Los referendos planteados en los que se considera si se deben o no prohibir corridas de toros y peleas de gallos, son un abuso y no deben ocurrir. Por supuesto que ganaría la negativa; una gran minoría siente apego por la tradición, mientras que la otra mayoría no simpatiza con ella y la aborrece. Lo más grave de eso no es el referéndum per se, sino que legitima a gobernantes de corrientes extremas para, yo qué sé, preguntar si están de acuerdo con los desfiles de la comunidad LGTBI+ o si se les permite adoptar. Si eso saliera a refrendación, ¿quién ganaría? ¿es justo siquiera considerarlo?

El presidente Santos, el peor de la historia, utilizó el plebiscito y anuló su efecto, canalla, desconociendo cínicamente el mandato popular. Aun así, como los políticos son pecuecas, todos se hicieron los bobos, incluido el actual presidente, y validaron los acuerdos con las FARC. Ahí sí, no dijeron nada y hoy se muestran como “verdaderos demócratas” cuando lo que son es una parranda de sin vergüenzas. Adicionalmente, cuando la procuraduría sancionó al otrora alcalde de Bogotá, J.M. Santos firmó el decreto que lo devolvía a sus funciones. Todo sin contar con que la sala penal de la corte negó el plebiscito para decidir si Gustavo Petro debería o no seguir siendo alcalde de los Bogotanos violando los derechos de los votantes capitalinos.

Ahora, el otro amigo de nuestro Gobernante, Nicolás Maduro, mejores amigues hoy, se le da por refrendar la adición de un territorio que no es suyo. ¡Qué belleza! Tan lindo mi chinito, diría mi abuelita. Cara, gano yo y, sello, pierde usted; la inteligencia y la honradez pulcra. Lo mismo que hizo Putin para quedarse con el territorio ucraniano. Y nuestro “amado” presidente lo acepta y acredita. ¡Rateros! Como si esas cosas no ocasionaran guerras ni disputas eternas. Pero Colombia es la potencia de la vida, donde gente es masacrada haciendo mercado, en panaderías o departiendo con familiares. Todo por tener un Gobierno pusilánime.

Sin embargo, es curioso que estos representantes utilicen los referendos para justificar delitos.  Para asegurar que los plebiscitos reflejen la voluntad popular y protejan los derechos de las minorías, se pueden implementar medidas para garantizar que la información sobre la propuesta sea accesible, objetiva y equitativa; un debate que permita a todas las voces ser escuchadas, evitando sesgos y representando diferentes perspectivas; implementar salvaguardias legales que protejan los derechos de las minorías, evitando que las decisiones mayoritarias afecten de manera desproporcionada a grupos más pequeños; establecer umbrales de participación para garantizar que la decisión refleje un respaldo sustancial de la población, evitando decisiones basadas en una participación limitada.

No obstante, hay gente que opina de todo y vota por todo, así no sepa. Y por eso ganó Petro Urrego, porque ni los zurdos más zurdos se lo aguantan y saben de lo torcido y podrido que está siendo su gobierno. Eso no me lo estoy inventando. El hijo, corrupto, ya lo delató. Y sabemos que el presidente también lo es, porque ese cuento de “fue a mis espaldas” o “yo no lo crié”, es rancio. No hay nada más que pensar. Es como querer encontrarle otro resultado a la suma de dos más dos.

Entendemos que la reforma a la salud fue aprobada en la Cámara con mermelada repartida desde el gobierno, sin importarles que el pueblo no la quiere. Al paso que vamos y con la inteligencia de nuestro mandatario, el próximo plebiscito va a ser si Colombia se quiere adherir a Venezuela y esparcir el virus de la estupidez por las estrellas del gobierno.

Más reciente