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La ‘Ciudad Bonita’ ahora es una puerta abierta al mundo

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Resumen

Bucaramanga, la capital santandereana, celebra sus 401 años de fundación. La ciudad, que comenzó como un pequeño poblado fundado por españoles y se ha desarrollado en todos los campos, es ahora una de las urbes más destacadas de Colombia y es un centro de desarrollo económico y empresarial.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Bucaramanga celebra 401 años de fundación

El homenaje a la fundación de una ciudad no sólo es el recordatorio de la historia, sino el estadio perfecto para exaltar el desarrollo constante -en todos los campos- como lo despliega la capital santandereana.

Los escritos adosados a la historia de Bucaramanga se han encargado de mantener en la memoria los eventos que derivaron en la fundación de un villorrio-semilla de la cual brotó la hoy capital santandereana.

Los españoles Andrés Páez de Sotomayor y Miguel de Trujillo, quienes después de exterminar a lanza y sangre cientos de indígenas Guane, sólo querían establecer un punto de avituallamiento y de alojamiento para hombres, mujeres y niños, obligados a ser mineros, para que con piedra y uñas le extirparan el oro a las montañas del entorno.

Ese sitio de paso obligado para los que recorrían el territorio se denominó Real de Minas y desde allí se empezó a erigir, a partir de unas rústicas chozas de paja y bareque, la que hoy es una de las urbes más desarrolladas del país, bautizada como Bucaramanga.

Desde ese momento han pasado 401 años y, tras miles de acontecimientos, en la época actual nos encontramos con una de las ciudades más destacas de Colombia, destino obligado para millones de personas que acuden a Bucaramanga, porque es un epicentro vital en el desarrollo económico empresarial y del país.

El cambio de ropaje

Uno de los puntales vitales para el desarrollo de una ciudad, su crecimiento urbano y arquitectónico, la modernización y el incremento demográfico, es que esté situada en un punto estratégico, que ofrezca opciones de conexión con otras urbes y una seria organización política, administrativa, económicas y religiosa, entre otros aspectos.

Bucaramanga forjó todos estos atributos de forma lenta, pero segura. El arribo de aventureros europeos, que no eran españoles, le dieron ese cariz de territorio apto para el comercio, ya sea con puntos fijos de distribución e intercambio o como centro de acopio.

Eso obligó a que el territorio se ensanchara y el villorrio empezara a cambiar su ropaje para, de a poco, emprender esa transformación que, con los 401 años transcurridos desde ese 22 de diciembre de 1622, la convierte en una puerta abierta al mundo por donde se puede ingresar para echarle mano a un sinfín de posibilidades.

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