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¿Y tú, de quién te acompañas?

El éxito no depende solo de lo que sabes, sino de las personas que eliges para acompañarte y crecer.

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Tanto tú como yo tenemos la fortuna de elegir las personas que nos acompañan en el camino de la vida. Desde antes de nacer, muchos creen que el alma realiza un sinnúmero de elecciones: los padres, la familia, los amigos, la pareja, los maestros y los aprendizajes que viene a vivir y trascender.

Por Carmen Cecilia Orejarena Prada / EL FRENTE

En mi caso, tuve la dicha de nacer en un hogar formado por dos seres maravillosos y profundamente emprendedores. Mi padre, con apenas cuarto de primaria, y mi madre, con primero de bachillerato, de familia campesina oriundos de los municipios de Zapatoca y Betulia, me entregaron la herencia más valiosa que una persona puede recibir, me enseñaron a trabajar. De ellos me siento profundamente orgullosa y a ellos les debo considerablemente parte de lo que hoy soy.

Con mis padres aprendí el valor de la resiliencia, comprendí el significado del trabajo honesto y descubrí que las verdaderas fortunas no siempre se heredan: muchas veces se construyen. Los vi pasar de emprendedores a empresarios, sosteniendo durante más de veinte años un negocio que representó esfuerzo, servicio y compromiso en la ciudad de Barrancabermeja. También los vi enfrentar una de las decisiones más arduas de sus vidas cuando la violencia los obligó a abandonar la ciudad para empezar de nuevo.

Con el tiempo entendí que ellos fueron mis primeros maestros. Sin proponérselo, me enseñaron que emprender no consiste únicamente en abrir un negocio, sino en tener el coraje de levantarse cada vez que la vida cambia las reglas del juego.

Pero la vida tiene una particularidad: nunca deja de poner maestros en nuestro camino. Algunos llegan para enseñarnos con sus palabras; otros, con su ejemplo. También aparecen los mentores, esas personas que no recorren el camino por nosotros, pero sí nos ayudan a descubrir capacidades que aún no habíamos visto en nosotros mismos.

El emprendedor que cree que puede hacerlo todo solo limita su crecimiento. En cambio, quien reconoce que necesita aprender, escuchar y dejarse orientar acelera su evolución. Ningún empresario exitoso ha llegado lejos únicamente por lo que sabe; también ha llegado por las personas de las que decidió rodearse.

Aquí aparece una pregunta que vale la pena hacerse: ¿de quién te estás acompañando? ¿De personas que alimentan tus excusas o de personas que desafían tu potencial? Porque las compañías que elegimos terminan moldeando nuestras decisiones, nuestras creencias y, en gran medida, nuestro destino.

“Darse cuenta” también significa observar quiénes ocupan un lugar en nuestra vida. Y “hacerse cargo” implica decidir conscientemente quién merece seguir caminando a nuestro lado y de quién podemos aprender para convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos.

Hoy agradezco a mis padres por haber sido mis primeros maestros. A ellos se sumaron otros que la vida fue poniendo en mi camino, cada uno dejando una huella distinta. Todos confirmaron una verdad que hoy comparto con los emprendedores que acompaño: el éxito no depende únicamente de lo que sabes, sino también de las personas que eliges para caminar contigo.

Porque, al final, la calidad de tu vida y de tus decisiones siempre estará relacionada con la calidad de las personas de quienes decides acompañarte.