Ahora, el que diga Donald
El artículo denuncia la criminalización de la opinión y el ataque político contra quienes piensan distinto en medio de la campaña presidencial.
El artículo denuncia la criminalización de la opinión y el ataque político contra quienes piensan distinto en medio de la campaña presidencial.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Por: Reynaldo Pérez
Una de las garantías constitucionales de nuestro ordenamiento jurídico, es la de preservar la vida humana, esta no debe ser únicamente una garantía de supervivencia biológica, porque el ser humano es un todo integral, completo, también está directamente relacionado con el orden espiritual, mental y psíquico, definiéndolo como el derecho a la integridad humana. En un Estado con un orden constitucional y presidencialista como el nuestro, la primera persona que debe dar estas garantías es el presidente de la república, ¿entonces por qué un candidato presidencial pregona destripar al que piensa distinto a él?
Destripar al otro, no solo es la extinción biológica del ser humano, nuestra sociedad es especialista en destripar al que piense distinto, tiempos electoralmente egoístas y mezquinos, hablando de quien actúe políticamente diferente; destripar al que piense distinto es un león dormido que el país no se puede dar el lujo de despertar. Este año, los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que están a cargo del Caso 08, le preguntaban a un miembro del Estado Mayor de la IV Brigada en el año 2002 ¿Qué podía decir de la Unión Patriótica (UP)? La respuesta del oficial fue, “era el brazo político del enemigo” recuerden que gracias a estas afirmaciones la UP fue (destripada) del escenario político.
En esta campaña presidencial evidenciamos como están “destripando” políticamente al otro, como si en nuestro ordenamiento jurídico existiera el delito de opinión, una criminalización de garantías constitucionales y humanas que han traspasado las fronteras nacionales; esto no es un tema “jocoso” como lo ha querido disfrazar el candidato de “ética viril”, es muy grave lo que está sucediendo con quienes no simpatizan con este candidato. Esta semana agentes de Homeland Security Investigations arrestaron a Beto Coral, reconocido activista político que este asilado en EE.UU., quien desde una avioneta en el Estado de la Florida llevaba un cartel que decía, “De la Espriella, Saad y Maduro robaron a Venezuela”.
Repito la libertad de opinión no es un delito en esta parte del hemisferio, sería la antítesis de los padres fundadores de EE.UU., Beto Coral cuyo padre fue asesinado en Colombia, se resiste a ser destripado, en un acto de valentía y dignidad, en el momento de su arresto no dejaba de repetir a su hijo “tranquilo, todo va a estar bien, todo va a estar bien”, en los últimos meses Beto Coral desde sus plataformas digitales, no dejo de hablarle directamente al candidato de “ética viril”, lo que dijo Beto en el Sur de la Florida, el activismo por el cual lo arrestado, fue respaldado por once congresistas de EE.UU en una extensa carta al Secretario de Estado Marco Rubio y presidente Donald Trump.
“Es posible que los activos de De la Espriella hayan sido adquiridos legalmente, pero sus vínculos significativos con el Sr. Saad y figuras paramilitares, son transacciones sospechosas que podrían implicar el flujo de fondos ilícitos hacia EE. UU. y otras acusaciones creíbles de conducta criminal merecen un escrutinio e investigación importante por parte de nuestro gobierno”.
Trump, también de carácter destripador, respondió a la petición de los congresistas de una forma poco recomendable en política internacional, pide “salir a votar por De la Espriella”, decir “el que diga Uribe” ya no alcanza para ganar una elección, ahora es (el que diga Donal) esto sumado al destripamiento trasnacional contra a Beto Coral.
Es la primera vez que las normas de inmigración en EE. UU. se usan para (destripar) al opositor de un candidato presidencial de nuestro país, este intervencionismo nunca ha dejado nada bueno, o pregúntenles a los hermanos chilenos.