Alerta por contaminación y captaciones de agua en fuente hídrica de varios municipios de Santander
Detectaron vertimientos y captaciones irregulares en la quebrada La Laja, fuente clave de agua para varios municipios de Santander.
Detectaron vertimientos y captaciones irregulares en la quebrada La Laja, fuente clave de agua para varios municipios de Santander.
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La contaminación y el deterioro de las fuentes hídricas que abastecen a varios municipios de Santander encendieron nuevas alertas ambientales en la provincia Guanentá. Durante un recorrido por la zona rural de Aratoca, veedores ambientales y funcionarios identificaron situaciones que podrían comprometer la calidad y disponibilidad del agua de la quebrada La Laja, una fuente fundamental para comunidades de Curití, Jordán, Villanueva, Cabrera y Barichara.
La inspección, que se extendió durante más de cuatro horas, contó con la participación de representantes de la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), la Alcaldía de Aratoca, la Defensoría del Pueblo, residentes y líderes ambientales. El objetivo fue verificar las denuncias sobre posibles afectaciones en diferentes puntos de la cuenca y establecer qué medidas deben adoptarse para protegerla.
De acuerdo con los participantes, entre las situaciones observadas se encuentran posibles vertimientos derivados del procesamiento del café, captaciones de agua mediante mangueras y actividades agropecuarias y de construcción cerca de nacimientos y corrientes naturales.
La preocupación va más allá de los terrenos donde se originan estas afectaciones. La quebrada La Laja alimenta fuentes de abastecimiento que utilizan comunidades de varios municipios, por lo que cualquier deterioro en su calidad puede repercutir en los sistemas de suministro de agua de la región.
Detectaron un vertimiento de una finca cafetera
Uno de los hallazgos reportados durante la visita fue el vertimiento directo de líquidos procedentes de una finca cafetera hacia la quebrada. Según la información entregada por los participantes, el propietario se comprometió a instalar los mecanismos necesarios para eliminar ese foco de contaminación durante la semana de la inspección.
También se revisaron sectores cercanos a nacimientos de agua, donde los veedores manifestaron preocupación por la presencia de mangueras de captación, la disminución de algunos humedales y la pérdida de vegetación.
Néstor Álvarez Mantilla, gerente del acueducto comunitario Acuascoop, encargado de administrar las represas La Laja y El Común, explicó que desde hace tiempo se han solicitado acciones para controlar posibles afectaciones relacionadas con el lavado del café, las instalaciones avícolas y las marraneras.
A estas inquietudes se sumó la preocupación por un proyecto de infraestructura turística ubicado, según Álvarez, a unos 800 metros de la cuenca. El dirigente pidió verificar el manejo de las aguas residuales para establecer si existe algún riesgo para la fuente hídrica. Una posible afectación deberá determinarse mediante las evaluaciones técnicas correspondientes.
Weimar Hernando Pérez Beltrán, coordinador de la regional Guanentá de la CAS, señaló que durante el recorrido se identificaron posibles focos de contaminación que requieren verificación. Entre ellos mencionó líquidos asociados al beneficio del café, eventuales descargas de instalaciones avícolas y aguas residuales de viviendas y construcciones.
La autoridad ambiental anunció que continuará revisando los sistemas de tratamiento de aguas, las obligaciones ambientales de las granjas y el funcionamiento de los sistemas sépticos. También se buscará hacer seguimiento al recorrido del recurso hídrico desde los nacimientos hasta los puntos de almacenamiento.
La CAS recordó, además, que la quebrada La Laja cuenta con una reglamentación para el uso del recurso y que el caudal disponible ya está asignado. Por esta razón, no habría disponibilidad para otorgar nuevas concesiones de agua.
Así mismo, los líderes comunitarios esperan que las inspecciones se traduzcan en controles permanentes y acciones concretas. La protección de esta cuenca es fundamental para preservar el abastecimiento de agua de varias poblaciones santandereanas, en un contexto de disminución de caudales y creciente presión sobre las fuentes hídricas.