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ANH reactiva la exploración y mira hacia el Magdalena Medio

La ANH lanzó ciclos regionales para promover la exploración de hidrocarburos con información técnica del subsuelo, enfocando la atención en el potencial del Magdalena Medio en Santander.

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La Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, puso en marcha una nueva estrategia para volver a mirar hacia abajo. Se trata de los “Ciclos regionales de conocimiento del subsuelo: Oportunidades exploratorias en Hidrocarburos”, una iniciativa con la que el Gobierno Nacional pretende convertir la información geológica y geofísica acumulada durante años en una herramienta para atraer inversión y reactivar la exploración petrolera.

 

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE

La apuesta tiene una particular importancia para Santander, un departamento con más de un siglo de historia petrolera y que vuelve a estar en el centro de la discusión nacional por el potencial de los yacimientos no convencionales del Valle Medio del Magdalena.

La ANH anunció que sus equipos técnicos y geocientíficos presentarán, en cinco regiones del país, oportunidades exploratorias concretas acompañadas de información sobre las características geológicas, geofísicas y exploratorias de cada zona. La finalidad es reducir la incertidumbre para las empresas, contrastar la información disponible con la industria y preparar el terreno para nuevas decisiones de inversión.

“Conocer lo que hay bajo nuestro suelo es la base de la seguridad energética del país. Con estos ciclos, la ANH pone su conocimiento técnico al servicio de las regiones y de quienes quieren invertir en Colombia, con información clara, especializada y rigurosa”, afirmó Ernesto Forero, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos.

La iniciativa no significa, por ahora, que se estén adjudicando bloques ni que exista una decisión contractual sobre las áreas que sean presentadas. La propia ANH aclara que estos encuentros tienen carácter técnico, promocional y de relacionamiento, y que no sustituyen los procesos de participación ciudadana, consulta previa, licenciamiento ambiental ni las competencias de las demás autoridades.

 

Santander, nuevamente bajo el radar

La relevancia para Santander está en el subsuelo del Magdalena Medio. Allí existe un importante potencial de hidrocarburos convencionales y no convencionales, en una región que históricamente ha sido uno de los principales escenarios de la industria petrolera colombiana.

Durante el XXIII Congreso Colombiano de Petróleo, Gas y Energía, realizado recientemente en Bucaramanga, Felipe Bayón, presidente de GeoPark y expresidente de Ecopetrol, señaló que el Valle Medio del Magdalena se encuentra entre las zonas colombianas con potencial para desarrollar yacimientos no convencionales. En ese contexto, afirmó que bajo el territorio santandereano existirían alrededor de 63.000 millones de barriles de petróleo asociados a este potencial.

La cifra, sin embargo, requiere una precisión importante: no debe interpretarse como 63.000 millones de barriles de reservas probadas listas para ser extraídas. Se trata de una estimación de recursos o petróleo originalmente presente en el subsuelo, cuyo eventual aprovechamiento dependería de factores técnicos, económicos, ambientales, regulatorios y sociales.

La propia ANH distingue entre reservas probadas, recursos contingentes y otros volúmenes potenciales. En su información oficial más reciente, con corte al 31 de diciembre de 2025, Colombia registró 2.020 millones de barriles de reservas probadas de petróleo y una relación reservas-producción de 7,4 años.

Es precisamente esa distancia entre lo que el país ya tiene contabilizado como reserva y lo que podría existir bajo tierra la que convierte al conocimiento del subsuelo en una pieza estratégica.

 

El petróleo que todavía no aparece en las estadísticas

El mensaje de la ANH parte de una premisa sencilla: para encontrar nuevas reservas primero hay que saber dónde buscar. En Bucaramanga, la Agencia explicó que actualmente Colombia cuenta con 7,9 años de autosuficiencia petrolera y 5,4 años para gas natural, mientras que de 356 contratos existentes solamente 59 estaban adelantando actividades de exploración. La entidad también señaló que desde 2021 no se habían realizado nuevos procesos de asignación de áreas y anunció la preparación de un cronograma para reactivar la promoción.

Los ciclos regionales son, en ese escenario, una especie de vitrina técnica. La ANH llevará a los potenciales inversionistas información sobre las cuencas, estructuras geológicas, estudios sísmicos y demás elementos disponibles para determinar dónde existen oportunidades exploratorias.

La Agencia ha señalado además que su Vicepresidencia Técnica tiene entre sus funciones formular oportunidades de exploración y explotación, realizar estudios para actualizar el potencial hidrocarburífero y estructurar técnicamente las áreas que posteriormente puedan ser objeto de procesos de asignación.

 

La palabra que vuelve a sonar: fracking

El eventual aprovechamiento de los recursos no convencionales del Valle Medio del Magdalena conduce inevitablemente al debate sobre la fracturación hidráulica.

La técnica permite extraer hidrocarburos atrapados en formaciones rocosas de baja permeabilidad mediante la perforación de pozos y la inyección de fluidos a presión para generar fracturas controladas en la roca.

Precisamente por la dimensión del potencial señalado por Bayón, Santander se ha convertido en uno de los territorios donde el debate tecnológico, ambiental y energético adquiere mayor relevancia.

Durante el Congreso de Petróleo y Gas realizado en Bucaramanga, Bayón sostuvo que la discusión debe concentrarse también en la forma en que se diseñan, construyen y operan los proyectos. Expuso como elementos centrales la integridad de los pozos, el monitoreo de la actividad, el manejo del agua y la reducción de emisiones, tomando como referencia experiencias internacionales y las operaciones de GeoPark en Vaca Muerta, Argentina.

El planteamiento no elimina las preguntas ambientales. Por el contrario, las coloca en el centro de una eventual discusión sobre cómo podría desarrollarse la actividad en Colombia.

En Santander, cualquier eventual proyecto tendría que responder interrogantes relacionados con el agua, la protección de ecosistemas, la integridad de los pozos, la sismicidad, la convivencia con actividades agrícolas y ganaderas y la participación de las comunidades.

 

De los datos a los contratos

La nueva estrategia de la ANH tiene además un horizonte definido. La Agencia busca despertar el interés de operadores, gremios, universidades, autoridades territoriales y potenciales inversionistas antes de las fases de promoción y asignación previstas para 2027.

Esto significa que el proceso comienza mucho antes de que una empresa llegue con una broca al territorio. Primero debe existir información suficiente para establecer que una zona tiene potencial; después debe existir interés empresarial; posteriormente vienen los procesos de asignación, los estudios correspondientes y, si el proyecto avanza, los procedimientos ambientales y sociales exigidos por la legislación.

El departamento tiene una ventaja histórica: posee infraestructura petrolera, conocimiento técnico acumulado, trabajadores especializados y una tradición industrial vinculada a Barrancabermeja y al Magdalena Medio. Pero también tiene territorios rurales, ecosistemas estratégicos y comunidades que han expresado preocupaciones frente a los impactos de la actividad extractiva.

Por eso, el eventual regreso de la exploración no será solamente una conversación sobre barriles. Será también una discusión sobre tecnología, agua, empleo, regalías, inversión, ambiente y desarrollo regional.

La ANH pretende que esa conversación comience con información científica.Y para Santander, donde una parte del futuro energético del país podría estar literalmente debajo de los pies, el mensaje tiene una lectura evidente: antes de decidir qué hacer con el subsuelo, el Gobierno quiere volver a conocerlo.