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CLAS: 30 años haciendo historia sobre ruedas

CLAS cumple 30 años preservando y exhibiendo vehículos antiguos en Santander, convirtiéndolos en patrimonio, memoria urbana y un punto de encuentro entre generaciones.

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Hay automóviles que, con el paso de los años, se convierten en testimonios de una época. Sus carrocerías, motores, colores y detalles hablan de la industria, del diseño, de las costumbres y de una sociedad que alguna vez los uso como parte de su vida cotidiana.

Incluso los cambios en el diseño de los automóviles permiten observar cómo fueron transformándose los gustos y las formas de vida.

En Santander, esa pasión tiene una historia de tres décadas. En 1996, Carlos Beltrán tomó la iniciativa de reunir a los propietarios de los vehículos antiguos y clásicos y así nació CLAS, Clásicos de Santander, una organización que durante 30 años ha contribuido a conservar, restaurar y exhibir automóviles que hoy forman parte del patrimonio automotor de nuestra región.

Tres décadas de permanencia hablan de constancia. Mantener vigente una actividad como esta requiere mucho más que entusiasmo. Detrás de cada vehículo restaurado hay búsqueda de repuestos, largas esperas por repuestos que vienen del exterior, compras de otros vehículos para terminar de armar uno que se está restaurando, procesos de legalización, investigación, conocimientos mecánicos, dedicación, muchas horas de trabajo y bastante dinero.

Carlos Beltrán ha sido el motor de ese proceso. Bajo su liderazgo, CLAS ha logrado mantener una comunidad de aficionados y propietarios que encuentra en los vehículos clásicos una manera de relacionarse con la historia, la cultura y la ciudad.

Una marca automotriz revela el desarrollo de determinada industria. Un modelo especifico evoca una época de prosperidad económica o viceversa. Un vehículo familiar está asociado con viajes, negocios, a recuerdos del abuelo, del tío del papa, de lo que significo en el barrio cuando se compró ese vehículo nuevo y era la sensación de la cuadra, en fin, cada vehículo es un mar de anécdotas

Por eso, cuando estos vehículos salen a las calles, se convierten en protagonistas de encuentros ciudadanos. Los niños preguntan. Los jóvenes descubren. Los mayores recuerdan. Y alrededor de un automóvil de varias décadas surgen conversaciones que generan nostalgia e interés por saber más. Ese componente intergeneracional y llevar al automóvil a formar parte de la historia de la región, es uno de los grandes aportes de CLAS.

En tiempos en los que las cosas son diseñadas para ser reemplazadas y los vehículos se convirtieron en software con ruedas. Los clásicos representan otra relación con los objetos: reparar, conservar, restaurar y valorar aquello que fue construido para durar.

Además, estos vehículos permiten observar la transformación de Santander. Las fotografías de un automóvil clásico recorriendo Bucaramanga, acompañado de edificios, calles, avisos comerciales y personajes de su época, son verdaderos documentos urbanos.

Por eso los 30 años de CLAS merecen ser reconocidos por mantener vivo un espacio de encuentro alrededor de la cultura automotriz y por demostrar que una afición puede adquirir una dimensión mucho mayor cuando se comparte con la comunidad.

Carlos Beltrán y quienes lo han acompañado en esta aventura y que me da pena no mencionarlos a todos por cuestiones de espacio en este artículo, pero los tengo presentes a todos y cada uno de ustedes, sumándome yo también como un aficionado a los clásicos. Treinta años después de aquel comienzo en 1996, CLAS continúa haciendo rodar por Santander una parte de nuestra historia.

Y esa es la importancia de los vehículos antiguos: conseguir que nuevas generaciones se interesen por conocerlos y de esa manera esas nuevas generaciones también con el paso del tiempo pertenecerán a CLAS, manteniendo vigente la cultura automotriz en la región.

*Diego Sáenz Reyes