Colombia registra 63 casos diarios de suplantación de identidad
La IA ya impulsa fraudes agénticos capaces de aprender, adaptarse y evadir controles, elevando el riesgo de suplantación e identidad sintética en Colombia.
La IA ya impulsa fraudes agénticos capaces de aprender, adaptarse y evadir controles, elevando el riesgo de suplantación e identidad sintética en Colombia.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Colombia enfrenta una nueva evolución del fraude financiero: ataques en los que la inteligencia artificial ya no se limita a crear documentos falsos o deepfakes, sino que puede ejecutar procesos de manera autónoma, aprender de cada intento y cambiar su estrategia hasta superar los controles de seguridad.
Colombia enfrenta una nueva evolución del fraude financiero: ataques en los que la inteligencia artificial ya no se limita a crear documentos falsos o deepfakes, sino que puede ejecutar procesos de manera autónoma, aprender de cada intento y cambiar su estrategia hasta superar los controles de seguridad.
Este fenómeno, conocido como fraude agéntico, representa una tercera generación del fraude de identidad. Primero, los delincuentes utilizaban fotografías, pantallas o máscaras para suplantar a una persona. Luego aparecieron los deepfakes, los rostros sintéticos y el contenido manipulado e inyectado en los sistemas. Ahora, un agente de inteligencia artificial puede crear una identidad falsa, abrir una cuenta, probar diferentes documentos y adaptar el ataque cuando encuentra un bloqueo.
La magnitud del desafío cobra especial relevancia en Colombia. De acuerdo con la Agenda Financiera 2026, en el país se presentan diariamente 997 robos de datos financieros, 63 casos de suplantación de identidad y 94 ciberataques por segundo contra las entidades bancarias.
El mismo documento señala que el 96 % de los colombianos cuenta con al menos un producto financiero y el 82 % de las transacciones ya se realiza por canales digitales. Asimismo, durante 2024, el 80 % de los fraudes reportados por los usuarios a las entidades bancarias ocurrió a través de internet y el monto reclamado por fraude digital alcanzó los $679.000 millones.
Cuando la inteligencia artificial ejecuta el ataque
La principal diferencia entre el fraude tradicional y el fraude agéntico está en la autonomía y la escala. Antes, un atacante debía alterar documentos, crear cuentas falsas y realizar cada intento manualmente. Ahora, los agentes de inteligencia artificial pueden generar miles de rostros y documentos falsos, ensayar diferentes combinaciones y detectar cuáles tienen más posibilidades de superar los controles.
También pueden aprender dónde está el dinero. En lugar de concentrarse únicamente en abrir cuentas falsas, pueden buscar tomar el control de cuentas reales con saldos, nómina, cupos de crédito o productos activos, lo que hace que el ataque sea potencialmente más rentable y difícil de detectar.
El Agentic Fraud Report 2026 de Incode analizó 66 incidentes documentados de fraude, 44 de ellos casos confirmados con uso de inteligencia artificial. Los hallazgos evidencian que esta tecnología ya está siendo utilizada para crear identidades sintéticas, falsificar documentos, generar deepfakes y automatizar distintas etapas de un ataque.
Esta evolución marca el paso de fraudes aislados y ejecutados manualmente a operaciones capaces de actuar a gran escala, aprender de cada intento y ajustar su estrategia ante los controles de seguridad. En 2024, Incode procesó más de 4.100 millones de verificaciones de identidad a escala global, lo que le permite analizar patrones relacionados con documentos falsos, suplantaciones, identidades sintéticas y ataques automatizados.
Seguridad sin aumentar la fricción
Ante esta nueva generación de fraude, agregar indiscriminadamente más pasos de seguridad puede afectar a los clientes legítimos sin necesariamente detener a un sistema automatizado capaz de realizar miles de intentos.
La tecnología de Incode integra verificación de documentos, reconocimiento facial, biometría y prueba de vida para determinar si existe una persona real frente a la cámara y si corresponde con la identificación presentada. También permite detectar deepfakes, videos inyectados, identidades sintéticas y documentos creados o manipulados con inteligencia artificial.
Estas capacidades pueden utilizarse durante la apertura de una cuenta y en momentos sensibles como el inicio de sesión, la recuperación de credenciales, el cambio de información personal, la solicitud de un crédito o una operación de mayor riesgo.
Frente a este escenario, el sector financiero deberá avanzar desde verificaciones aisladas hacia una protección continua de la identidad. En una banca mayoritariamente digital, diferenciar a una persona real de una identidad creada o controlada por inteligencia artificial será fundamental para proteger los recursos de los usuarios y preservar la confianza en las instituciones.