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Del Fútbol a la economía verde y azul

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Resumen

El artículo destaca la necesidad de implementar en Colombia una economía verde y azul, que fomente el uso sostenible de los recursos naturales y marinos. Menciona ejemplos de proyectos en este ámbito tales como la reforestación en la Amazonía, el ecoturismo y la conservación de arrecifes de coral.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Hace unos días, luego de perder un partido de futbol 6 a 0, algunos compañeros y yo, como de costumbre, nos quedamos para el tercer tiempo a hablar paja. En medio de tanta cháchara, terminamos conversando sobre sostenibilidad. Uno de los convocados, pionero en energías renovables en Santander y que ha trabajado con Gunter Pauli en proyectos de economía azul, nos contó sobre sus experiencias y desarrollos en el departamento. Yo intervine contando mi experiencia en Hong Kong, donde participé en una idea de permacultura, aprendiendo a cultivar de manera sostenible y en armonía con el medio ambiente. He leído el libro de Pauli, así que me sorprendió escuchar cómo sus ideas se estaban aplicando aquí; la tierra del gran Atlético Bucaramanga.

Para que todo quede más claro, la economía azul se refiere al uso sostenible de los recursos marinos y costeros. Colombia tiene un inmenso potencial en este ámbito. Proyectos como la acuicultura sostenible están emergiendo como alternativas viables para reducir la presión sobre las poblaciones de peces salvajes. En el Chocó, comunidades locales están adoptando prácticas de pesca sostenible que no solo preservan los ecosistemas marinos, sino que también mejoran la calidad de vida de los pescadores.

Por otro lado, la economía verde se centra en actividades que reducen el impacto ambiental y fomentan el uso eficiente de los recursos naturales. En Colombia, empresas como Celsia están liderando proyectos de energía solar y eólica, aprovechando la abundante radiación en diferentes regiones del territorio. Además, programas gubernamentales están impulsando la reforestación y la agricultura sostenible, promoviendo prácticas que conservan la biodiversidad y mejoran la calidad del suelo.

La implementación de la economía verde y azul requiere un compromiso firme tanto del sector público como del privado. Las políticas gubernamentales deben ser coherentes y robustas, fomentando la inversión en tecnologías limpias y apoyando a las comunidades locales en la adopción de prácticas sostenibles. Además, es crucial que exista una educación ambiental efectiva que sensibilice a la población sobre la importancia de estos modelos económicos. Esto va mucho más allá del “no usar” bolsas plásticas, pitillos o automóviles.

Un caso inspirador es el proyecto de reforestación en la Amazonía colombiana. A través de iniciativas como la Alianza Empresarial por la Amazonía (AEA), diversas organizaciones están trabajando juntas para restaurar áreas degradadas y promover el uso sostenible de los recursos forestales. Este esfuerzo no solo captura carbono, ayudando a mitigar el cambio climático, sino que también proporciona medios de vida sostenibles para las comunidades indígenas y rurales.

Otro ejemplo notable es la promoción del ecoturismo. Este modelo de turismo sostenible no solo genera ingresos para las regiones, sino que también educa a los visitantes sobre la importancia de conservar nuestros valiosos ecosistemas. La economía verde se manifiesta aquí en la forma de un turismo responsable que respeta y protege la naturaleza.

La economía azul tiene su reflejo en el proyecto de conservación de arrecifes de coral en las Islas del Rosario. Estas iniciativas buscan restaurar y proteger los arrecifes, que son vitales para la biodiversidad marina y actúan como barreras naturales contra tormentas. Además, estos proyectos suelen involucrar a las comunidades locales en la protección y monitoreo de los ecosistemas marinos, creando un sentido de pertenencia y responsabilidad.

Ahora, como en el futbol, no basta con hablar de estrategias y tácticas. Lamentablemente, los esfuerzos del gobierno actual parecen más palabrería que acciones concretas. Para ser sostenibles, Colombia necesita estar comprometido con acciones contundentes y políticas de estado que no sean complejos narcisistas que morirán con el cambio de gobierno. Más allá de los partidos políticos y los mensajes de Twitter.

Por ahora, como la goleada que nos pegaron, en Colombia todos tienen la solución antes del partido, pero cuando toca jugarlo, cada quien hace lo que se le da la gana. Y por eso es que perdemos siempre.

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