Desde Bucaramanga, la industria petrolera pide al Gobierno no cerrar la puerta al futuro energético de Colombia
ACIPET propone mantener petróleo y gas como puente financiero y técnico hacia la transición energética, con más exploración, mejor recobro y uso gradual de sus ingresos para nuevas fuentes.
ACIPET propone mantener petróleo y gas como puente financiero y técnico hacia la transición energética, con más exploración, mejor recobro y uso gradual de sus ingresos para nuevas fuentes.
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Durante la instalación del evento académico e industrial más importante del sector de los hidrocarburos en el país quedó claro que la apuesta del gremio no es presentar al petróleo y al gas como el destino final del sistema energético colombiano, sino como parte de la financiación y del puente hacia el soñado escenario de la transición energética. En palabras de Martha Villarreal, la representante del sector, el desafío consiste en convertir la ciencia en decisiones, los recursos en bienestar regional y la ingeniería en una herramienta para construir el futuro energético del país.

Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Bucaramanga se convirtió desde este martes en el escenario donde la industria petrolera colombiana puso sobre la mesa una discusión que trasciende la producción de crudo: cómo garantizar la soberanía energética del país mientras avanza la transición hacia nuevas fuentes de energía.
el encuentro que reúne en Bucaramanga a representantes empresariales, industriales, académicos y técnicos del sector petrolero y energético pretende convertirse en un espacio para discutir el futuro de la industria desde la ciencia y la ingeniería.
Durante la instalación del XXIII Congreso Colombiano de Petróleo, Gas y Energía, que se desarrolla hasta el 24 de septiembre en el Centro de Convenciones Neomundo, Martha Villarreal, presidenta de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines (ACIPET), formuló tres propuestas al Gobierno Nacional que tienen como hilo conductor la defensa de una industria que, según el gremio, todavía tiene un papel determinante en la seguridad energética y en la financiación del desarrollo nacional.
La primera petición de ACIPET apunta directamente hacia la exploración. Villarreal pidió recuperar y mantener la búsqueda de nuevos yacimientos de petróleo y gas, tanto en territorio continental como costa afuera, y propuso que los proyectos estratégicos de hidrocarburos sean elevados a la categoría de Proyectos de Interés Nacional Estratégico, PINES.
Para la dirigente gremial, la exploración no debe ser entendida únicamente como una apuesta empresarial por encontrar nuevos barriles, sino como una decisión relacionada con la soberanía energética de Colombia.
Su argumento parte de una realidad sencilla: el petróleo y el gas que Colombia necesitará mañana deben comenzar a buscarse hoy. Los nuevos descubrimientos pueden ampliar las reservas, disminuir el riesgo de una mayor dependencia de las importaciones y mantener el flujo de regalías hacia las regiones productoras.
Villarreal llevó esa discusión incluso al terreno social. Según explicó durante la instalación del Congreso, un nuevo descubrimiento puede significar empleo formal y especializado para las comunidades rurales, oportunidades para proveedores locales e inversiones en infraestructura, educación y vías.
Desde esa perspectiva, la directiva de ACIPET planteó que la transición energética no debería significar abandonar prematuramente las fuentes convencionales que todavía sostienen buena parte del sistema energético y de los ingresos públicos asociados al sector.
Sí se puede hacer fracking
La segunda propuesta tiene un componente más inmediato: antes de esperar nuevos descubrimientos, el gremio considera necesario aprovechar mejor los activos que Colombia ya tiene.
Por eso, Villarreal pidió estructurar un plan de choque para elevar la eficiencia de los campos actualmente productores mediante tecnologías avanzadas de recobro mejorado, innovación técnica y nuevas soluciones aplicadas especialmente a los campos maduros. La lógica es aprovechar infraestructura, conocimiento y reservas existentes para incorporar producción adicional en el corto y mediano plazo. Para la organización, la innovación tecnológica puede convertirse en una herramienta para extender la vida productiva de los campos y mejorar el rendimiento de activos que ya demandaron importantes inversiones.
En este punto, Villarreal también abrió la puerta a una discusión que continúa generando controversia en Colombia: la evaluación del potencial de los yacimientos no convencionales.
La posición expresada por ACIPET no plantea una explotación indiscriminada, sino una evaluación técnica y responsable, teniendo en cuenta las condiciones geológicas de cada territorio y las medidas necesarias para proteger los ecosistemas.
Es, en esencia, una defensa del conocimiento técnico como criterio para decidir sobre el futuro de los recursos del subsuelo.
La tercera propuesta toca uno de los puntos más sensibles de la discusión energética: el dinero. ACIPET reconoce la necesidad de avanzar hacia una matriz energética más diversificada, pero advierte que ese proceso debe ser gradual y financieramente sostenible. La organización propone, por ello, una hoja de ruta en la que el petróleo y el gas continúen generando recursos mientras Colombia desarrolla nuevas tecnologías y fuentes de energía.
El planteamiento introduce una discusión económica en el debate ambiental. Para el gremio, las regalías, los impuestos y las inversiones vinculadas con la industria de hidrocarburos pueden contribuir a financiar proyectos de hidrógeno, geotermia, nuevas energías y conectividad regional.
En otras palabras, la transición energética también necesita una fuente de financiación, y ACIPET propone que una parte de ese combustible económico provenga precisamente de la industria que se encuentra en proceso de transformación.
El mensaje de Villarreal estuvo acompañado de una reivindicación del conocimiento técnico. ACIPET recibió este año más de 520 trabajos de investigación, de los cuales más de 120 fueron seleccionados para las ponencias finales del concurso técnico del Congreso.
La presidenta de la Junta Directiva de ACIPET sostuvo que los grandes desafíos de la infraestructura energética no pueden resolverse únicamente desde posiciones ideológicas, sino que requieren conocimiento científico, rigor presupuestal y viabilidad técnica.
El mensaje que queda sobre la mesa durante el Congreso de Bucaramanga es, por tanto, una defensa de la coexistencia: mantener la capacidad petrolera y gasífera mientras se construye una matriz energética más diversificada. Para ACIPET, la fórmula pasa por tres movimientos simultáneos: buscar nuevos recursos, producir mejor los que ya existen y utilizar los ingresos de la industria para financiar el cambio energético.