Suscribirse Iniciar sesión
Portada / Opinión/ Desunión, nada de gestión, todos en riesgo
Opinión

Desunión, nada de gestión, todos en riesgo

La tragedia del Chocó evidencia que las decisiones políticas tardías agravan las pérdidas de vidas en desastres.

Únete a nuestro canal de WhatsApp Recibe lo más importante de El Frente al instante
Resumen con IA

La tragedia del Chocó evidencia que las decisiones políticas tardías agravan las pérdidas de vidas en desastres.

Próximamente

Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.

Próximamente

El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.
Línea del tiempo · IA
····

··········

····

········

Generado con IA · puede contener errores, verifícalo antes de compartir.

El eco de las tragedias del pasado nos da siempre una dosis de realidad, solo basta frotarlo como la mítica lampara de Aladino, para extraer algún indicio como decimos los abogados, o una clave de lo que fuimos todos, o seguiremos siendo como especie. Teniendo en cuenta la tragedia por la que está pasando el Choco Pacifico y el sur del país, vale la pena recordar algún aparte de la historia, ya no tan reciente, pero en ultimas vigente, relacionado con fenómenos naturales, donde se levantaban muros ideológicos de interés absurdamente político, y la torpeza de quienes no tomaron las decisiones necesarias, para evitar más pérdidas de vidas.  

Durante la época de los Tolomeo, las inundaciones del río Nilo conocidas como (Akhet) eran un evento cíclico fundamental para la vida en Egipto, cada inundación traía lodo fértil para los cultivos de cereal, vitales para las estructuras políticas y sociales de la época, en el verano del 53 (a.c.) un esclavo de la ciudad de Menfis, encontró que en una sola noche el nilómetro indicaba que el agua había subido 8 escalones, demasiado rápido para la capacidad de respuesta del imperio, tenían que evacuar, tenían que informar al Pasherenptah III sumo sacerdote de Ptah, para que avisara rápidamente a Alejandría, tiempo suficiente para evacuar a los campesinos que habitaban la ribera del río.

Fueron a buscar al sacerdote, pero este llevaba varios días de celebración y banquetes, nadie aviso del desastre, la responsabilidad política y social era del sacerdote con apetitos banales, el agua no se detuvo en los campos como en años pasados, arraso con todo y todos, como en toda tragedia natural la gente clama por ayuda, Potino el consejero real del ya enfermo faraón Tolomeo II, había acudido a ese sacerdote para que le ayudara a conspirar en contra de su faraón, el jefe de la guardia real sugirió que enviaran al ejército y a la flota real, para que evacuaran gente, Potino consejero real se negó rotundamente.

El cálculo político de Potino tenía todos los elementos necesarios para responsabilizar a los sacerdotes de Menfis por esta tragedia, sacerdotes que negaron su apoyo para derrocar a Tolomeo II; no saco al ejército, ni a la flota real, se perdieron demasiadas vidas, por un cálculo político, las ayudas nunca llegaron, los muertos, fueron familias enteras de campesinos y artesanos.   

Hoy nos damos cuenta que las historias de las tragedias naturales en el mundo, no nos son ajenas, tampoco somos ajenos al (cálculo político) egoísta y mezquino, profundizando aún más esta terrible tragedia en el sur del país, pero es aún más trágico el anuncio de David Santiago Tamayo Roldán, director general de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), al mejor estilo de aquel consejero real del Nilo, solo se recibirán apoyos de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel, debido según el nuevo director, “son los únicos certificados internacionalmente y trabajan bajo los estándares de INSARAG, bajo coordinación de la ONU”.

¡Carreta!, las primeras horas de rescate, son cruciales para salvar vidas, este anuncio confirma que el sesgo político mata, ¿Dónde está el ejército? Sabemos que ellos quieren ayudar, solo vemos voluntarios, las empresas de grúas, la fuerza civil es la que está salvando vidas; al igual que en el año 53 (a.c.) sobre el río Nilo, alguien le habrá preguntado al presidente de los colombianos, ¿sacamos al ejército? La respuesta está en las calles, hoy sofocantes de Manizales, Pereira, Cali, y el Choco, la esperanza de vida, y el ejemplo de valentía lo da la ciudadanía.