Festejos y Alimañas
El artículo cuestiona que el presidente promueva una visión bélica de la सुरक्षा, recordando que el Estado debe proteger derechos y vida sin normalizar el uso de armas.
El artículo cuestiona que el presidente promueva una visión bélica de la सुरक्षा, recordando que el Estado debe proteger derechos y vida sin normalizar el uso de armas.
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Por: Reynaldo Pérez
Una de las nuestras premisas constitucionales, es que el Estado y todas sus instituciones, deben evitar a toda costa que nuestra sociedad llegue al extremo de considerar, que sus derechos solo se pueden garantizar con el uso de las armas y causando la muerte de un potencial agresor. Estas dos ultimas semanas, hemos visto al presidente de los colombianos, coleccionando (Alimañas) y sacándolas de la (Patria Milagro), que ha fundado en su cabeza, y promocionada por su acción comunicativa.
Esto lo esta haciendo al mejor estilo de baquero texano, con arma en cinto, pero recordemos que cada actuación del primer mandatario de los colombianos debe tener un fin institucional acorde a los principios constitucionales, los que él dijo iba a defender; existen dos artículo de la Constitución, que regulan el uso, producción, fabricación, porte, de armas, munición y explosivos en el país, el artículo constitucional 22 y el 223, estos están soportados en el principio de exclusividad del Estado en el uso de la Fuerza.
Este principio es claro al decir que “El uso de la fuerza y de las armas, en consecuencia, no es de carácter discrecional, sino que debe estar orientado de manera exclusiva a cumplir las finalidades constitucionales del Estado”, dicho uso debe estar inspirado en su obligación, en este caso la del Jefe de Estado, de garantizar y respetar los derechos humanos, entre ellos el derecho a la vida, que debe estar directamente relacionado con el principio de necesidad, según el cual las acciones no deben afectar ni restringir los derechos humanos más de lo necesario, la pregunta es ¿Qué le aporta a la seguridad del Estado, la promoción de la tenencia de armas por parte del presidente?
Promocionar el uso bélico debe estar ligado a un fin constitucional que no puede ir más allá de la protección de la existencia humana, para ello es el pie de fuerza de los Estados, esto le quedo claro a un jugador de fútbol israelí en la fecha FIFA de esta semana, el delantero Saied Abu Farchi fue expulsado después de marcar el gol, frente a Austria en la Liga de Naciones de la UEFA, el motivo, el futbolista celebró la anotación tomando el banderín de tiro de esquina y utilizándolo para simular que disparaba un arma de fuego, si un arbitro de fútbol conoce los riesgos de promocionar acciones bélicas por parte de ciudadanos común y corriente, ¿Por qué lo va a desconocer un presidente?
Frases como “Traigan a esa alimaña”, “Dios y Patria, como ordene señor presidente”, nuevamente le van a hacer creer a los colombianos que lo más importante de la función estatal es garantizar la seguridad a través del uso de las armas, o pregúntenles a los comerciantes de Santa Marta, ellos seguirán pagando extorción; pasaron los IAI Hfir israelíes, paso el ejercito y la policía, sumado a 48 horas de paro armado de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, la respuesta a un problema que es más social que de orden público, fue militarizar la ciudad, ciudad con las playas más contaminadas del continente, seres humanos sin agua potable, sin saneamiento básico.
Las antiguas ciudades Estado nos dan una clase de historia preocupante, las polis que solo se dedicaron a construir un diseño institucional bélico donde los ciudadanos solo tuvieran formación militar, desaparecieron, Esparta no fue derrotada militarmente, solo debieron liberar a los Ilotas que eran esclavos y el motor agrícola de esta polis, es decir, mientras los espartanos se preocupaban por tener la espada en cinto, los Ilotas les daban de comer, diseño institucional que los ayudo a desaparecer.