El ‘chicharrón’ en el que viven los Porcicultores de Santander sin planta de sacrificio
La ausencia de una planta de sacrificio para cerdos en Santander ha encarecido la actividad porcícola y favorecido el sacrificio clandestino.
La ausencia de una planta de sacrificio para cerdos en Santander ha encarecido la actividad porcícola y favorecido el sacrificio clandestino.
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La falta de una planta de sacrificio para cerdos en Santander mantiene en dificultades al sector porcícola del departamento. Desde 2020, cuando dejó de operar la última instalación que prestaba este servicio, los productores han tenido que buscar alternativas en otras regiones del país, una situación que, según el gremio, ha incrementado los costos y afectado la sostenibilidad de la actividad.
Germán Tapias, presidente de la Asociación de Porcicultores del Oriente Colombiano, afirmó que cerca de mil personas dependen directamente de esta actividad económica, sin contar a sus familias. Además, aseguró que durante los últimos seis años más de 50 granjas porcícolas han cerrado en Santander, en medio de las dificultades que enfrenta el sector.
La última planta que sacrificaba porcinos en el departamento era Vijagual, que dejó de prestar ese servicio en 2020, luego de ser vendida a una multinacional. Actualmente, la empresa procesa ganado bovino, pero no cerdos, lo que dejó a los productores sin una alternativa local para el sacrificio de sus animales.
“Santander quedó sin planta de sacrificio para porcinos y, al día de hoy, no hemos podido encontrar una solución”, manifestó Tapias.
Costos de transporte y sacrificio clandestino
Ante la ausencia de infraestructura en el departamento, algunos productores han optado por trasladar sus animales a otras regiones para realizar el sacrificio. Sin embargo, el dirigente gremial advirtió que esta opción representa gastos adicionales y no resulta viable para todos los porcicultores.
“No es rentable llevar animales a otras zonas y luego devolverlos. Gran parte de los cerdos que se crían en el departamento son sacrificados de manera clandestina”, aseguró Tapias.
Esta situación preocupa al gremio, que reclama una solución para facilitar el sacrificio legal de los animales y reducir las dificultades logísticas que enfrentan los productores. La falta de una planta en Santander, según lo expuesto por el dirigente, ha limitado las posibilidades de mantener en funcionamiento numerosas granjas.
Durante estos años, la asociación ha adelantado gestiones ante la Gobernación de Santander, diferentes entidades estatales y el Ministerio de Agricultura, con el propósito de impulsar la construcción de una nueva planta. No obstante, Tapias señaló que hasta ahora no se ha concretado una solución.
Proyecto en Girón, a la espera de recursos
Como parte de sus reclamaciones, los porcicultores se concentraron frente a la Gobernación de Santander para exigir que se inicie un proceso que permita financiar y construir una planta especializada en el sacrificio de cerdos.
El gremio también busca establecer una mesa de trabajo con el Ministerio de Agricultura e incluso con la Presidencia de la República, con el objetivo de avanzar en el crédito solicitado por empresarios interesados en desarrollar el proyecto en Girón.
De acuerdo con Tapias, la solicitud de financiación ya fue presentada y se encuentra en fase tres. El proyecto estaría pendiente del visto bueno y del desembolso de los recursos para comenzar las obras.
“Lo único que falta es el visto bueno y el desembolso de los recursos, lo que permitiría iniciar la construcción de la planta”, explicó el presidente de la asociación.
Según las estimaciones compartidas por el dirigente, la construcción podría tardar cerca de diez meses una vez se inicie su ejecución.