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Justicia

El dolor de una familia en Santander que esperó 23 años para recuperar a su ser querido

El dolor de una familia en Santander que esperó 23 años para recuperar a su ser querido
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Una espera de 23 años llegó a un momento que su familia anheló durante décadas: saber dónde estaba Libardo de Jesús Cifuentes y tener un lugar en el que pudieran despedirlo. Después de más de dos décadas de incertidumbre, sus seres queridos recibieron dignamente sus restos en Barrancabermeja, un hecho que les permitió comenzar el duelo y recuperar parte de

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Una espera de 23 años llegó a un momento que su familia anheló durante décadas: saber dónde estaba Libardo de Jesús Cifuentes y tener un lugar en el que pudieran despedirlo. Después de más de dos décadas de incertidumbre, sus seres queridos recibieron dignamente sus restos en Barrancabermeja, un hecho que les permitió comenzar el duelo y recuperar parte de la tranquilidad que la desaparición les había arrebatado.

La historia se remonta al 14 de junio de 2003, cuando Libardo, un campesino dedicado a las labores madereras, salió de su vivienda en la vereda Caoba, jurisdicción de Cimitarra, Santander, con destino al mercado. Sin embargo, nunca regresó a casa.

En el trayecto, según los testimonios recopilados por sus familiares, hombres armados que se movilizaban en una camioneta de color plateado lo interceptaron y se lo llevaron por la fuerza. Junto a él también fue retenido su hermano Albeiro Cifuentes.

Desde aquel día comenzó una búsqueda que se extendió durante más de dos décadas. Su familia no dejó de preguntar por su paradero y de buscar respuestas sobre lo ocurrido con los dos hermanos, mientras enfrentaba la incertidumbre de no saber qué había sucedido con sus seres queridos.

Una entrega que permite comenzar el duelo

La recepción de los restos de Libardo representó un momento profundamente significativo para su esposa, Agripina Poveda, y los demás integrantes de la familia, quienes finalmente pudieron conocer el destino de su ser querido y contar con un lugar para recordarlo.

«Hoy sabemos dónde está mi padre», expresó Uriel Libardo Cifuentes Poveda, hijo del hombre desaparecido, al referirse al significado que tiene para ellos haber podido recibir sus restos después de tantos años de búsqueda.

Por su parte, Agripina manifestó que su compañero permanecerá presente en la memoria de quienes lo amaron. «Nunca lo vamos a dejar en el olvido; él seguirá presente en nuestras mentes y en nuestros corazones», expresó, al tiempo que agradeció a las personas y organizaciones que acompañaron a su familia durante este largo proceso.

Aunque la entrega digna permitió cerrar una etapa de incertidumbre, también estuvo acompañada por una ausencia que continúa doliendo: Albeiro Cifuentes, hermano de Libardo, todavía permanece desaparecido.

Continúa la búsqueda de su hermano

El proceso fue acompañado por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), en articulación con la Fiscalía General de la Nación, entidades que adelantaron las labores humanitarias y extrajudiciales que hicieron posible la entrega de los restos.

Daladier Jaramillo, coordinador del equipo de la UBPD en el Magdalena Medio, destacó el trabajo conjunto con los familiares y las organizaciones sociales que han respaldado la búsqueda de personas desaparecidas en la región.

En este proceso también participaron organizaciones como ASFADDES, el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE), la Organización Femenina Popular y CREDHOS, que han acompañado a las familias en sus esfuerzos por conocer la verdad sobre sus seres queridos.

Mientras la familia de Libardo comienza una nueva etapa con la posibilidad de despedirlo dignamente, los esfuerzos institucionales continúan para encontrar a Albeiro y esclarecer lo ocurrido con ambos hermanos.

La entrega de los restos no borra los 23 años de dolor ni responde todas las preguntas que han acompañado a sus familiares. Sin embargo, representa un paso fundamental en la búsqueda de verdad y dignidad para quienes durante décadas no tuvieron siquiera la certeza de dónde se encontraba su ser querido.

Ahora, la esperanza de esta familia sigue puesta en encontrar a Albeiro. Una búsqueda que continúa recordando que detrás de cada persona desaparecida hay seres queridos que no renuncian a conocer su destino.