El Parque de las Mejoras Públicas, un bosque que vuelve a ser de Bucaramanga
El Tribunal ordenó que Bucaramanga recupere la administración del Parque de las Mejoras Públicas y la Concha Acústica tras un litigio de más de 30 años.
El Tribunal ordenó que Bucaramanga recupere la administración del Parque de las Mejoras Públicas y la Concha Acústica tras un litigio de más de 30 años.
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Tras más de tres décadas de litigios, el Tribunal Administrativo de Santander ordenó la disolución de la Sociedad de Mejoras Públicas como entidad privada administradora de bienes públicos y dispuso que el municipio recupere el manejo de la Concha Acústica y del histórico Parque de las Mejoras Públicas. Para quienes crecieron entre los árboles, las quebradas y los senderos del sector, el fallo representa mucho más que una decisión jurídica: significa la posibilidad de recuperar una parte de la memoria colectiva de Bucaramanga.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
Por décadas, el debate alrededor del Parque de las Mejoras Públicas parecía reservado a expedientes judiciales, escrituras, acuerdos municipales y discusiones jurídicas que pocas veces trascendían hacia la ciudadanía.
Sin embargo, detrás de ese proceso existía una historia mucho más profunda: la de uno de los pulmones verdes más antiguos de Bucaramanga y la de varias generaciones que vieron cómo un espacio concebido para el disfrute colectivo terminó convertido, según denuncian líderes comunitarios, en un escenario progresivamente privatizado.
El reciente fallo del Tribunal Administrativo de Santander, que puso punto final a un litigio de más de treinta años y ordenó la recuperación pública de estos bienes, reabrió una conversación que trasciende el derecho administrativo. Es una discusión sobre memoria urbana, patrimonio, identidad y el destino de uno de los espacios más emblemáticos de la capital santandereana.
En conversación con EL FRENTE, el líder comunal Carlos Humberto Santos Torres y el exconcejal Wilson Ramírez González ofrecieron una mirada complementaria de esa historia: una construida desde los recuerdos familiares y otra desde la interpretación jurídica de una sentencia que, según consideran, cambiará la administración de estos escenarios públicos.
"Mi historia con el barrio comenzó antes de nacer"
Carlos Humberto Santos no necesita consultar archivos para hablar del barrio. Dice que lleva "97 años viviendo" allí porque la memoria de su familia comenzó incluso antes de su nacimiento.
Mientras observa los árboles que aún sobreviven en el parque, explica que su vínculo con el sector nació gracias a los relatos transmitidos por sus padres y abuelos, quienes habitaron el lugar cuando apenas existían unas pocas viviendas.
“Yo digo que llevo 97 años viviendo aquí por el cariño, el respeto y el sentido de pertenencia que tengo por este sector. Mi familia materna y mi familia paterna vivieron aquí cuando apenas comenzaba este barrio. Ellos me contaban todos los días cómo era la quebrada La Rosita, cómo era el puente de La Cochera, cómo era este bosque cuando Bucaramanga todavía respiraba alrededor de él. Esa historia la escuché desde niño sentado en las puertas de las casas, cuando aquí apenas existían tres o cuatro viviendas. Esa memoria terminó siendo también mi propia historia".
Recuerda que alcanzó a conocer los últimos vestigios de la quebrada La Rosita antes de ser canalizada completamente por el crecimiento urbano.
También conserva en su memoria la imagen del parque antes de que la calle 36 dividiera el antiguo bosque.
"Yo conocí este parque antes de que la calle 36 lo partiera en dos. Vi cómo poco a poco fueron desapareciendo árboles, cómo desapareció la fauna que existía aquí, cómo empezaron las ventas de terrenos. Lo que más duele es que este lugar siempre fue un bosque. Nosotros nunca lo llamamos Parque de las Mejoras Públicas. Para nosotros siempre fue simplemente el bosque. Allí crecimos generaciones enteras de bumangueses."
El origen de la Sociedad de Mejoras Públicas
Santos sostiene que buena parte del conflicto actual nace de la transformación que sufrió la naturaleza jurídica de la Sociedad de Mejoras Públicas.
Recuerda que esa organización fue creada mediante un acuerdo del Concejo de Bucaramanga en 1937 para administrar parques y colaborar en la organización de las tradicionales ferias de la ciudad.
La Sociedad de Mejoras Públicas nació mediante un acuerdo municipal de 1937. Ese acuerdo le entregó unas funciones muy específicas: cuidar los parques de Bucaramanga y organizar las ferias de la ciudad. Eso fue todo. Pero con el paso de los años aparecieron personas que cambiaron completamente esa historia y comenzaron a decir que aquello era una propiedad privada y que les pertenecía. Nosotros siempre hemos sostenido que eso nunca fue así."
A juicio del dirigente comunal, el problema comenzó cuando determinados sectores lograron modificar internamente la naturaleza de la entidad.
"Lo que ocurrió fue una privatización desde adentro. Personas pertenecientes a familias muy influyentes de Bucaramanga fueron ocupando la dirección de la Sociedad y terminaron manejando como si fueran propios unos bienes que siempre fueron públicos. Ahí comenzó una historia que duró décadas y que hoy finalmente encuentra un límite con la decisión del Tribunal."
"El parque fue desapareciendo por pedazos"
Para Santos, el deterioro del bosque no ocurrió de un momento a otro. Describe un proceso lento en el que distintos espacios fueron cambiando de uso hasta reducir considerablemente las áreas verdes originales.
"Primero apareció la división del parque con la calle 36. Después vino la venta del terreno donde hoy funciona un reconocido hotel. Más adelante siguieron desapareciendo otros sectores. Se perdieron árboles nativos, se perdió fauna y poco a poco el parque fue reduciéndose. Cuando uno mira hoy el bosque entiende que la historia de Bucaramanga también se fue vendiendo por pedazos." Incluso plantea que el barrio debería replantear su propia denominación.
"Nosotros creemos que ya ni siquiera deberíamos seguir llamándonos barrio Mejoras Públicas. Ese nombre terminó asociado a una entidad con la que la comunidad nunca se sintió realmente identificada. La historia de este sector comenzó mucho antes y merece recuperar también esa identidad."
“Una sentencia definitiva”: exconcejal Ramírez
Desde la perspectiva jurídica, el exconcejal Wilson Ramírez considera que la decisión del Tribunal Administrativo marca el cierre definitivo de una controversia que llevaba varias décadas.
"Estamos hablando de una sentencia de segunda instancia. Eso significa que prácticamente se agotó la discusión judicial. El Tribunal no solamente confirmó aspectos del fallo inicial sino que estableció términos concretos para que la Alcaldía de Bucaramanga y el Concejo Municipal ejecuten la decisión. Les dio seis meses para realizar las modificaciones administrativas necesarias y recuperar plenamente estos bienes públicos."
Según explica, la providencia obliga a revisar nuevamente el acuerdo municipal que dio origen a la Sociedad de Mejoras Públicas.
"Ese acuerdo de hace casi noventa años debe volver a estudiarse a la luz de la sentencia. Ahora corresponde ajustar toda la estructura jurídica para que esos bienes regresen plenamente al patrimonio público y sean administrados por el municipio."
Ramírez sostiene que la principal resistencia al fallo obedece al valor económico que durante años representó la administración del parque. "En toda controversia jurídica siempre existe el derecho al pataleo. Pero aquí hay un elemento adicional: durante muchos años esto terminó convirtiéndose en un negocio. Es lógico que quien obtiene recursos económicos de un bien público no quiera entregarlo fácilmente. Sin embargo, el Tribunal ya habló y sus decisiones deben cumplirse."
Para el exconcejal, el tiempo terminó dándole la razón a quienes denunciaban que el parque había perdido progresivamente su carácter público.
"La comunidad empezó a reaccionar cuando vio desaparecer la cancha, cuando aparecieron nuevas construcciones, cuando diferentes espacios fueron cerrándose al acceso ciudadano. Ahí fue cuando muchos entendieron que el parque estaba siendo parcelado poco a poco."
Uno de los aspectos que ambos entrevistados consideran más preocupante es la pérdida del acceso ciudadano a escenarios como la Concha Acústica. Ramírez cuestiona que un espacio concebido para actividades culturales permanezca la mayor parte del tiempo cerrado.
"Si hoy cualquier ciudadano visita el Parque de las Mejoras Públicas encontrará zonas arrendadas, otras vendidas y otras completamente cerradas. La Concha Acústica debería ser un escenario permanente para la cultura, para conciertos, para teatro, para actividades del Instituto Municipal de Cultura, pero permanece cerrada y solamente puede utilizarse mediante autorizaciones particulares y pagos. Ese nunca fue el propósito con el que fue construida."
Agrega que la recuperación ordenada por el Tribunal abre la posibilidad de devolverle ese escenario a la ciudadanía. "Este parque es uno de los pulmones ambientales más importantes que conserva Bucaramanga. No pertenece a un grupo privado; pertenece a todos los ciudadanos. Si seguimos perdiendo árboles y espacios verdes, la ciudad perderá uno de sus pocos lugares para respirar aire limpio y encontrarse alrededor de la cultura."