El principio del fin
Ante la incertidumbre y la tragedia, el artículo llama a vivir con fe, obediencia y compasión, recordando que nadie conoce el día ni la hora.
Ante la incertidumbre y la tragedia, el artículo llama a vivir con fe, obediencia y compasión, recordando que nadie conoce el día ni la hora.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
··········
········
Luego de la tragedia que enluta a los colombianos, mi madre pregunto a un sacerdote: ¿Padre estamos en los últimos tiempos? Este respondió: “No es el fin, pero si el principio del fin.” Si algún lector me hiciera la misma pregunta, simplemente diría con fundamento bíblico: No lo se.
Por: Cesar Gordillo
Al respecto Mateo 24:3 y siguientes desarrolla una pregunta hecha por los discípulos: ¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo? A la pregunta Jesús dice que habrá guerras, hambre y terremotos y que este será el comienzo de los dolores, pero no el fin. Quizás esto podría coincidir con la respuesta del sacerdote, sin embargo, Jesús señala en el versículo 36 del mismo capitulo 24: “Pero, en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el padre”.
Entonces, que actitud deberíamos tener los creyentes ante las situaciones adversas que vivimos. En primer lugar, ponernos en los zapatos del otro, ya que también lo podríamos vivir nosotros en cualquier momento, pues no esta bien empezar a buscar causas y mucho menos convertirnos en jueces. En Lucas 13:2 y siguientes, Jesús deja claro que 18 personas que fueron aplastadas por una torre no eran más culpables que el resto. Esto implica que todos podemos pasar por la desgracia.
Las personas preguntan ante estas situaciones: ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? La respuesta es clara: “Nadie es bueno sino solo Dios.” Lucas 18:19.
Ante las necesidades que todos tenemos, deberíamos pensar que Jesús está en todo aquel que se acerca a nosotros con hambre, sed, necesitado de ropa o enfermo y no le ayudamos, pues el dijo: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mí.” Mateo 25:42 y siguientes.
En referencia a la guerra, en cuanto dependa de nosotros, debemos vivir en paz con todos, no tomar venganza y dejar el castigo en las manos de Dios. Mateo 12:17 y siguientes.
No es fácil digerir todo esto y mucho menos cumplirlo, ya que nos llenamos de dudas y ansiedades cuando hay en nosotros exceso de pasado o de futuro, respecto a lo que pueda pasar y es aquí donde debe cobrar fuerza, la fe.
Cuando vivir es incierto, las personas se centran en lo negativo y pareciera no haber esperanza, Dios nos da la herramienta de la fe, definida como “la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”, hebreos 11:1. La fe no es saltar al vacío sin sentido, en palabras del pastor Dante Guebel, “es saltar con paracaídas”, creyendo en las promesas de Dios.
¿Cómo desarrollar la fe? Escuchando la palabra de Dios. ¿Cómo poner la fe en acción? Con obras y una vida de obediencia a Dios. Las obras no salvan, pero son la evidencia de nuestra fe. Dios no pide sacrificios, solo obediencia.
“Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.” Efesios 5:15-16.