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Opinión

Infidelidad financiera y violencia económica

La infidelidad financiera en el matrimonio rompe la unidad de pareja y puede convertirse en violencia económica cuando uno controla o prioriza sus gastos sobre las necesidades del otro.

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La infidelidad financiera en el matrimonio rompe la unidad de pareja y puede convertirse en violencia económica cuando uno controla o prioriza sus gastos sobre las necesidades del otro.

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300 FPV (fe-poder-victoria)-. En una sociedad globalizada, en la que las personas no desean casarse, ni tener hijos, muchas de las parejas que toman la decisión de hacerlo, siguen sin comprender que en el matrimonio se conforma una unidad. Por ello, llama la atención que parejas casadas o en unión libre, sigan funcionando como cuando eran solteros, especialmente en el tema del dinero.

Por: Cesar Gordillo

Durante este año, como abogado, he recibido varias consultas que desarrollan el título de la columna. Casos en los que la esposa desconoce cuánto gana su esposo, los negocios que tiene o en que gasta el dinero, o esposas que conociendo que su marido pasa por una situación económica difícil les dicen: “ese es su problema, yo ya cumplí con la parte de los gastos que me corresponden”.

La infidelidad no es un tema que solo corresponde al ámbito de lo físico o sexual, también se puede llevar al terreno económico, toda vez que la falta de fidelidad no es más que el incumplimiento a la lealtad y el compromiso (en las buenas y en las malas; en la salud y la enfermedad).

En cuanto a la violencia económica, creí que conocía las modalidades más comunes; hombres que no dejan lo del diario de su casa para castigar a su esposa; mujeres que humillan a sus esposos por que ganan menos que ellas o sencillamente los comparan con otras personas que ganan más que ellos. Lo que nunca había escuchado y que genera todo mi repudio, es el caso de un hombre que sale los domingos a almorzar con su mujer y su hijo, pero como ella por lo general no tiene dinero, porque le entrega el 100% de su salario para pagar la cuota del apartamento, tiene que verse obligada a no almorzar y dedicarse a ver a su esposo y a su hijo comer.

Esta situación, se ve agravada por otro tipo de conductas, como el hecho de que el esposo priorice su tratamiento de ortodoncia, la compra de la moto, su ropa de marca, etc., mientras que las necesidades cotidianas de su esposa pasan a un segundo plano.

Como si fuera poco el daño que se le está causando a esta mujer, su esposo hace comentarios sobre su cuerpo e incluso hace chistes ante sus amigos, por el presunto descuido de su esposa y de la manera como se viste, como si esto no fuera de parte de su responsabilidad.

Quizás, si tus prácticas son como las del hombre del caso, no terminarás de leer la columna y como es usual, justificarás todas y cada una de las acciones que has hecho contra ti mismo, pues todo lo que hagamos contra nuestras esposas se lo estamos haciendo a nuestro propio cuerpo.

Génesis 2:24 ratifica esta enseñanza, señalando: “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser”.

Renunciar a la infidelidad financiera y dejar los actos generadores de violencia económica es la mejor decisión que podrían tomar las personas que lean está columna, pues a mí y a quién me lee, Dios nos dejó este mensaje en 1 Pedro 3:7: “De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.”