El terrorismo cobra vigencia en los Santanderes y Arauca
El texto repasa el origen del ELN en Santander, su vínculo con la violencia armada y el impacto que aún tiene en los Santanderes y Arauca.
El texto repasa el origen del ELN en Santander, su vínculo con la violencia armada y el impacto que aún tiene en los Santanderes y Arauca.
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El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Sesenta años han pasado desde la creación del autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional’, una agrupación extremista que surgió en el principal centro universitario del oriente colombiano, donde se libraba la batalla por la toma de posiciones para la independencia de las universidades públicas. Era Jaime Arenas Reyes el líder estudiantil nacido en Bucaramanga, en medio de una familia respetable, que movilizaba a los estudiantes bajo las banderas de lucha por la autonomía universitaria. El ELN fue una agrupación rebelde formada en las canteras ideológicas de la revolución cubana, que impulsaba el régimen de Fidel Castro. El ELN llegó a tener presencia activa en regiones de Simacota, San Vicente de Chucurí y Barrancabermeja, que fueron escenarios de permanente confrontación con la fuerza pública.
La “Toma de Simacota”, donde murieron varios policías y fueron saqueados los caudales de la Caja de Crédito Agrario, estuvo encabezada por alias ‘La Mona Mariela’, que se cambió de nombre para desertar del grupo subversivo. Como símbolo humano y religioso comprometieron al sacerdote Camilo Torres Restrepo, a quien vincularon al movimiento armado en la región de ‘Patio de Cemento’, municipio de El Carmen de Chucurí, a quien utilizaron como símbolo de rebeldía.
Conocemos la historia de los jóvenes universitarios, que encabezados por Fabio Vásquez Castaño (cajero de una entidad bancaria), Víctor Medina Morón, Ricardo Lara Paredes, Iván Calderón Tarazona, los Hermanos Ochoa y otros, se enrolaron en la lucha armada. La ola de contagio llegó a uno de los colegios más importantes de Bucaramanga, que servían de comodín a los intereses de la república de Cuba.
El asalto al ‘tren pagador’ de los ferrocarriles nacionales, que fue filmado en el corregimiento de Las Montoyas por el periodista mexicano Mario Renato Menéndez Rodríguez, fue una de las fechorías que ejecutaron en territorio santandereano. En esa toma subversiva murieron dieciocho (18) personas, todos ellos funcionarios de la empresa de los ferrocarriles nacionales.
La pregunta de fondo para varios historiadores está precisamente en la monstruosa equivocación de este grupo terrorista, cuyos lideres se sentían envalentonados con la toma de las universidades públicas, entre ellas la Universidad de Antioquia y la Universidad Industrial de Santander. Los enfrentamientos internos llevaron a la ‘guerrillerada’ a cometer los peores errores del mundo, A sacrificar sus vidas en la vorágine del conflicto armado, que ha cobrado la vida de varias generaciones que le han hecho mucho daño a Colombia. Un acto de vanidad política mantiene al ‘ELN’, haciendo la guerra en contravía de la mayoría de los colombianos que hemos abogado por la búsqueda afanosa de la paz.
Son miles las personas que han sufrido las consecuencias de este movimiento terrorista del ELN, que tomaron parte en negociaciones de paz, adelantadas en Caracas durante el gobierno del expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez y del exministro Argelino Durán Quintero, un nortesantandereano que fue secuestrado y asesinado por ellos mismos, dejando una tremenda brecha de violencia irracional, como la que realizaron esta semana con los ataques a cuarteles militares, donde han sacrificados sus vidas los hijos de los soldados de la patria.