El valor en el recibo del gas, el argumento que podría cambiar el debate sobre el fracking en Colombia
Nelson Castañeda, presidente de Campetrol, sostuvo que el aumento de las tarifas del gas puede convertirse en el principal argumento para que los colombianos reconsideren su oposición a la explotación de hidrocarburos no convencionales. El dirigente gremial defendió el potencial del Magdalena Medio y Santander, y aseguró que Colombia podría multiplicar sus reservas de petróleo y gas si adopta una
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Nelson Castañeda, presidente de Campetrol, sostuvo que el aumento de las tarifas del gas puede convertirse en el principal argumento para que los colombianos reconsideren su oposición a la explotación de hidrocarburos no convencionales. El dirigente gremial defendió el potencial del Magdalena Medio y Santander, y aseguró que Colombia podría multiplicar sus reservas de petróleo y gas si adopta una decisión de Estado que permita desarrollar estos recursos.
Por Camilo Ernesto Silvera Rueda - Redacción Política / EL FRENTE
La discusión sobre el fracking en Colombia podría estar entrando en una nueva etapa, en la que el debate ambiental, económico y energético tendrá un protagonista inesperado: el recibo del servicio de gas que llega mensualmente a los hogares. Esa fue una de las principales reflexiones del ingeniero santandereano Nelson Castañeda, presidente de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol), durante una rueda de prensa posterior a la jornada inaugural de la Novena Cumbre de Petróleo y Gas, que se desarrolla en Cartagena y cuenta con el cubrimiento especial de EL FRENTE.
Al referirse a la resistencia social que todavía existe frente a la exploración y explotación de hidrocarburos no convencionales, Castañeda planteó que la realidad económica podría terminar modificando la percepción ciudadana. Según su análisis, cuando los colombianos comiencen a sentir con mayor fuerza el impacto de los costos del gas en sus facturas, entenderán la importancia de recuperar la capacidad nacional de producir este energético.
«Tocamos fondo en Argentina, se tocó fondo en Colombia, nos está pegando en el recibo de gas de todos los colombianos», manifestó el dirigente gremial al explicar que la industria tiene la oportunidad de demostrar que las tecnologías utilizadas en países como Argentina y Estados Unidos han evolucionado y pueden aplicarse en territorio colombiano bajo estándares rigurosos de seguridad.
Su planteamiento pone sobre la mesa una discusión que trasciende los intereses de las compañías petroleras: la dependencia de las importaciones, la seguridad energética, el costo de los servicios públicos y la posibilidad de aprovechar recursos que, según los estudios técnicos citados por el dirigente, podrían transformar las perspectivas de abastecimiento del país durante varias décadas.
El Magdalena Medio, una segunda oportunidad energética
Uno de los puntos centrales de la intervención de Castañeda fue el potencial de los yacimientos no convencionales que existen en Colombia y, particularmente, en la cuenca del Magdalena Medio, una región que tiene una relación histórica de más de un siglo con la explotación de hidrocarburos y que podría convertirse nuevamente en protagonista de la industria.
El presidente de Campetrol explicó que existen ocho cuencas sedimentarias con posibilidades de desarrollar proyectos de hidrocarburos no convencionales, gracias a la presencia de la roca generadora conocida como formación La Luna, cuya capacidad podría aprovecharse mediante tecnologías de estimulación hidráulica.
En ese escenario, Santander aparece en primera línea de las oportunidades. La cuenca del Magdalena Medio, donde se encuentra la refinería de Barrancabermeja, podría experimentar lo que el dirigente calificó como una segunda etapa de desarrollo petrolero, con otros cien años de posibilidades de aprovechamiento económico.
«El Magdalena Medio tiene 100 años de estar generando la riqueza en gas y petróleo para todos los colombianos. Tendría 100 años más para desarrollar los no convencionales», sostuvo.
La dimensión de ese potencial también fue destacada por Castañeda al referirse a las estimaciones técnicas de los recursos existentes. Según indicó, un estudio de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) de 2021 plantea que Colombia podría multiplicar por cuatro sus reservas de petróleo y ampliar considerablemente sus recursos de gas.
El dirigente mencionó, además, las posibilidades de reactivar la producción en otras regiones del país, particularmente en La Guajira, donde la empresa Drummond ha manifestado públicamente su interés en avanzar con proyectos de exploración.
De acuerdo con Castañeda, la compañía podría perforar su primer pozo en menos de un año, siempre que el Gobierno nacional adopte medidas que ofrezcan estabilidad jurídica y tributaria a las nuevas inversiones. En ese sentido, señaló que las propuestas relacionadas con el Régimen Único de Generación de Empleo (RUGE) podrían contribuir a crear condiciones más atractivas para el capital nacional y extranjero.
Seguridad energética y confianza en la tecnología
Frente a los cuestionamientos ambientales y sociales que rodean al fracking, el presidente de Campetrol insistió en que Colombia debe evaluar las experiencias internacionales y aprovechar los avances tecnológicos alcanzados durante los últimos 15 años en Estados Unidos y Argentina.
Su argumento es que las operaciones pueden desarrollarse con altos estándares de seguridad, siempre que se apliquen controles técnicos, buenas prácticas operacionales y mecanismos adecuados de supervisión.
Como ejemplo, recordó la reciente campaña de perforación desarrollada en el proyecto Ochoa, en el mar Caribe colombiano, donde se ejecutaron cinco nuevos pozos con una inversión cercana a los mil millones de dólares, según las cifras expuestas durante la rueda de prensa.
«Hicimos cinco pozos nuevos, mil millones de inversión, cero accidentes, cero incidentes», destacó, al presentar esa experiencia como una demostración de que la industria puede ejecutar operaciones complejas bajo protocolos estrictos de seguridad.
Para el dirigente santandereano, el desafío consiste en recuperar la confianza de las comunidades y de la opinión pública, demostrando que los recursos no convencionales pueden convertirse en una fuente de riqueza, empleo y bienestar sin desconocer las exigencias ambientales.
Santander, en el centro de la discusión nacional
Las declaraciones tienen especial relevancia para Santander, departamento cuya economía y desarrollo industrial han estado históricamente vinculados a la actividad petrolera. Barrancabermeja, con su complejo de refinación, y los municipios del Magdalena Medio representan una parte fundamental de esa tradición energética.
La posibilidad de desarrollar yacimientos no convencionales abre un nuevo capítulo para esta región, que podría recibir inversiones, generar empleos especializados, dinamizar la contratación de bienes y servicios y fortalecer los ingresos derivados de la actividad petrolera.
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