Elecciones 2026: cinco decisiones financieras que pueden salirle más caras a los hogares de Bucaramanga

Resumen

En Bucaramanga, la inflación y la coyuntura electoral obligan a revisar decisiones como endeudarse, comprar dólares o usar la prima sin plan.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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by Camilo Silvera
Elecciones 2026: cinco decisiones financieras que pueden salirle más caras a los hogares de Bucaramanga

 

La ciudad fue la tercera ciudad con mayor inflación anual del país en abril, con 6,53 %. En ese escenario, endeudarse, comprar dólares, financiar tecnología o inmovilizar ahorros exige más cuidado antes de ir a las urnas.

 

En Bucaramanga, la recta final hacia la primera vuelta presidencial llega con una alerta adicional para el bolsillo. La ciudad volvió a ubicarse entre las capitales con mayor presión inflacionaria del país: en abril registró una inflación anual de 6,53 % y una variación mensual de 1,04 %, por encima del promedio nacional de 0,78 %. Para los hogares bumangueses, eso significa que mercado, transporte, comidas fuera de casa, servicios y compras del hogar ya venían subiendo antes de que el calendario electoral aumentara la incertidumbre.

En ese contexto, mayo no es un mes para decidir por impulso. A pocos días de la primera vuelta del 31 de mayo, comprar dólares por miedo, financiar un televisor para ver el Mundial, llevar todo el ahorro a un CDT o gastar la prima sin plan puede abrir un hueco en el presupuesto de una familia santandereana.

El análisis financiero de Crowe Colombia advierte que la coyuntura electoral no debe llevar a los hogares a paralizarse, pero sí a revisar mejor sus decisiones. “El problema para los hogares no es que haya elecciones, sino tomar decisiones de crédito, ahorro o consumo como si el entorno no estuviera más sensible. En estos periodos, una compra acelerada o una deuda mal calculada puede pesar más en el presupuesto familiar”, señala Oscar Villarruel, socio de Crowe Colombia.

1.                  Comprar dólares por temor a que suban después de las elecciones. En Bucaramanga, muchas familias no compran divisas para especular, sino para pagar viajes, tecnología, cursos, compras por internet o repuestos. Si el dólar se mueve $200 o $300, el efecto puede sentirse rápido. Pero comprar por pánico también es riesgoso. La recomendación es cotizar en más de una entidad, revisar comisiones y comprar solo lo necesario para compromisos reales.

2.                  Financiar un televisor, celular, computador o electrodoméstico mirando solo la cuota. En mayo, el interés bancario corriente para crédito de consumo y ordinario fue certificado en 18,78 % efectivo anual, con una tasa de usura de 28,17 %. Por eso, una compra que parece manejable puede volverse pesada cuando se suma el costo total. Un televisor de $3 millones financiado a 36 meses puede terminar costando más de $4,3 millones.

3.                  Amarrar el fondo de emergencia en un CDT a 12 o 18 meses. Con la tasa de política monetaria en 11,25 %, estos productos pueden verse atractivos. Pero no toda la plata debe quedar quieta. En una ciudad donde muchos hogares deben responder por matrícula, predial, salud, transporte metropolitano, arreglos del hogar o deudas de tarjeta, quedarse sin liquidez puede salir más caro que ganar unos puntos de rentabilidad.

4.                  Hacer compras grandes por frases como “después de elecciones todo sube”. En la práctica, esa presión puede llevar a comprar más mercado del necesario, cambiar un electrodoméstico que aún funciona o financiar tecnología sin comparar. La recomendación de servicio es sencilla: haga lista, revise precio por unidad, compare marcas y pregunte si la compra resuelve una necesidad real o solo responde al miedo.

5.                  Usar la prima de mitad de año sin priorizar deudas caras. La prima puede llegar en medio de la incertidumbre entre primera vuelta y una eventual segunda vuelta. Si se gasta sin plan, puede desaparecer en cuotas, salidas, compras pequeñas o abonos que no reducen la deuda más costosa. Lo ideal es separar primero tarjeta de crédito, crédito rotativo o deudas con mayor tasa; luego fondo de emergencia; y después consumo.

6.                  Aplazar pagos caros esperando “a que pase la elección”. Esperar también tiene costo. Si una familia deja acumular intereses en tarjeta o crédito de consumo, puede llegar a junio con una deuda más alta. La decisión inteligente no siempre es esperar, sino revisar qué obligación está creciendo más rápido.

La guía para los hogares bumangueses es concreta: antes de firmar, pregunte cuánto pagará al final; antes de comprar dólares, confirme si los necesita; antes de abrir un CDT, separe la plata de emergencia; y antes de usar la prima, defina prioridades. En una ciudad con inflación alta, cada mala decisión financiera pesa más.

 

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