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Emergencia ambiental en el Río Lebrija por contaminación pone en jaque a la comunidad de Sabana de Torres

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Resumen

La creciente contaminación y disminución del nivel del agua del Río Lebrija, en Bucaramanga, afecta a miles de familias y provoca la muerte masiva de especies. Pescadores locales y la organización Cabildo Verde Sabana de Torres piden acciones urgentes al gobierno.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
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Pescadores del área metropolitana de Bucaramanga lanzaron un llamado de auxilio ante la crítica situación del Río Lebrija, que afecta directamente a más de 10,000 familias. La creciente contaminación y la disminución del nivel del agua en este importante ecosistema han resultado en la muerte masiva de especies como peces, babillas, caimanes y tortugas. La comunidad de pescadores de Sabana de Torres, quienes dependen del río para su sustento y consumo diario, están especialmente preocupados.

La organización Cabildo Verde Sabana de Torres se ha unido a los habitantes locales en su petición de medidas urgentes por parte del gobierno. Es sabido que este desastre ecológico ha sido una constante desde hace más de cinco décadas.

"El agua del río es utilizada no solamente para actividades pesqueras, sino también para el consumo humano, la higiene personal, los sistemas de riego y como fuente de agua para animales", explicó Raquel Pimiento Duarte, líder del sector pesquero de la región.

Entre las especies gravemente afectadas se encuentran la dorada, picúa, bagre, blanquillo, bocachico, comelón, barbudo, coroncoro, machalanga y bagresapo.

James Murillo, director del Cabildo Verde de Sabana de Torres, denunció que esta tragedia ambiental lleva aproximadamente medio siglo. Subrayó que la fuente de contaminación se encuentra río arriba, e incluye la liberación de aguas residuales sin tratar desde la zona metropolitana de Bucaramanga.

El pescador Orlando Estupiñán, residente de La Esperanza, relató cómo su medio de vida ha sido interrumpido desde el 2 de febrero. La presencia de peces muertos, el olor fétido y el color turbio del río han hecho imposible continuar con su labor.

"Tengo una hija de 10 años enferma, posiblemente a causa de esta contaminación. No hemos podido diagnosticar su enfermedad, y ahora busco préstamos para llevarla a atención médica más especializada", expresó Estupiñán con preocupación. Al igual que él, muchas familias están recurriendo a fincas con pozos para obtener agua limpia, ya que el río ya no es una opción viable.

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