¿Encuestas? Que no cunda el pánico

Resumen

Las encuestas no deben definir el voto; la decisión debe basarse en propuestas, trayectoria y el rumbo del país frente a la desigualdad.

Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
Antonio Jose Diaz Ardila profile image
by Antonio Jose Diaz Ardila

Escuchando a los encuestadores explicando los contradictorios resultados de las encuestas y aceptando que muchas son manipuladas para desorientar el voto, vale la pena hacer estas reflexiones.  Pese a que ya hay un marco legal que obliga a hacerlas con ciertos estándares, los errores son evidentes. El voto debemos definirlo por las propuestas, la hoja de vida del candidato y de quienes lo rodean y apoyan, ajeno a que en las encuestas reflejen uno u otro resultado. Los dos candidatos finales a la presidencia se eligen el 31 de mayo y sólo, si ninguno obtiene el 50%, la elección es el 21 de junio. Nunca serán elegidos por encuestas ni con pronósticos manipulados.

 Hoy el ciudadano debe escoger entre dos opciones: La primera, considerar que el país siempre ha sido bien manejado y que el objetivo fundamental del Gobierno es sólo apoyar a los empresarios y hacendados, con seguridad e infraestructura, para que generen más riqueza y es esa la señal que el país anda bien. Lo segundo es analizar que este concepto puede ser cuestionable, porque en Colombia la abismal diferencia no sólo se da entre grupos sociales, sino también entre regiones. Para medir la desigualdad de un país existe el índice o coeficiente Gini y Colombia con 55.1 sobre 100 puntos, ostenta el tercer peor puesto del mundo en desigualdad social, o sea la brecha entre los de arriba y los de abajo es más grave sólo en Sudáfrica, 63 y Namibia 59,1 puntos. En America somos los peores.

 Estas cifras significan que en Colombia el 10% de los ciudadanos concentran el 54% del ingreso nacional y el 40% más pobre sólo recibe el 9%, además la pobreza rural es del 46.5%. Este índice mejoró en el Gobierno Santos (2010-18) pero empeoró con Duque (2018-22) llegando a 56.3 puntos y en estos cuatro años bajo a 55,1 y se dio además un cambio de tendencia porque la población más pobre recibió más atención y es esa tendencia la que ha marcado la popularidad presidencial, pese a los escándalos y mala prensa. Es algo que debemos analizar con ejemplos concretos como el salario mínimo.

 En las campañas actuales nos manipulan con dos mensajes básicos: el miedo que “venden” las candidaturas de derecha, que nos volveremos como “Venezuela o Cuba” y que desaparecerá la democracia y la izquierda que nos “vende” un mundo feliz e igualitario. Las primeras buscan infundir miedo y las segundas ilusiones, las dos fuerzas que mueven a los votantes.

 En resumen, lo que se va a definir en estas elecciones es el camino por seguir en los próximos cuatro años, si vamos por el tradicional esquema de desarrollo, basado en el crecimiento de las empresas o priorizar el desarrollo humano y bienestar de la franja más podre de la sociedad. Así de sencillo y usted decide.

Antonio Jose Diaz Ardila profile image
por Antonio Jose Diaz Ardila
📰

Suscripciones Digitales

Accede a nuestras ediciones digitales y contenido exclusivo

Ver planes de suscripción
o recibe nuestro boletín gratuito

¡Listo! Revisa tu correo

Haz clic en el enlace de confirmación para completar tu suscripción.

Leer más