Entre urnas y trampas
Resumen
El artículo critica el uso de referendos y plebiscitos como mecanismos para asegurar resultados previamente definidos, más que para consultar realmente al pueblo.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)Esta columna es distinta. No busca defender a nadie ni atacar por costumbre. Busca señalar cómo se usa la democracia cuando ya se sabe el resultado. Un referendo es un procedimiento jurídico en el que se somete a votación popular leyes o actos administrativos para su ratificación. Pero el problema nunca ha sido el mecanismo, sino la forma en la que se utiliza. La democracia, en manos de ciertos dirigentes, se convierte en un juego amañado.
Por: Edgar Julián Muñoz González
Los referendos que sacó, en su nefasta alcaldía, Gustavo Petro, pusieron a consideración si se debían o no hacer corridas de toros en Bogotá. Por supuesto que ganaría la negativa; una minoría siente apego por la tradición, mientras que la otra gran mayoría la aborrece. Lo grave no es el referendo en sí, sino usar la democracia con ventaja. Se escogen las preguntas, se define el momento y se moldea el escenario para obtener el resultado deseado.
Ese patrón se repite. El presidente Santos utilizó el plebiscito de manera correcta y luego anuló su efecto desconociendo el mandato popular. Como algunos políticos son pecuecas, todos se hicieron los bobos, incluido Petro y Cepeda, y validaron los acuerdos con las FARC. Hoy posan como “verdaderos demócratas”, pero lo que son es una parranda de sinvergüenzas.
El otro amigo de nuestro Gobernante, Nicolás Maduro, se dio el lujo de refrendar la adición de un territorio que no era suyo. ¡Qué belleza! Tan lindo mi chinito, diría mi abuelita. Cara gano yo, sello pierde usted. Eso es democracia con resultado asegurado. Lo mismo hizo Putin para quedarse con territorio ucraniano. Y nuestro “amado” presidente lo aceptó y lo validó. ¡Rateros! Como si eso no ocasionara guerras ni disputas eternas.
Pero Colombia es la potencia de la vida, donde la gente es masacrada haciendo mercado, en panaderías o departiendo con familiares. Todo por falta de carácter del Gobierno. Y aun así hablan de democracia mientras diseñan escenarios para sacar ventaja. No consultan al pueblo, lo conducen.
Por eso ahora vemos a Cepeda buscando debates en condiciones cómodas, con preguntas filtradas y evitando lo que le molesta. La misma lógica: controlar el escenario, moldear la conversación y venderlo como ejercicio democrático.
Hay gente que opina de todo, así no sepa. Por eso ganó Petro Urrego. Ni los suyos se lo aguantan. El hijo ya lo delató, como suelen hacerlo cuando ya no hay cómo sostener la historia: asegurándose primero, sin inmolarse. Y ahora Angie Rodríguez, en entrevista esta semana, sale con lo suyo. Qué casualidad que siempre son los más cercanos los que terminan contando la historia. Pero según ellos es al revés, que todos mienten, que todos traicionan, que son víctimas de la ultraderecha. Entonces, ¿uno puede rodearse toda la vida de traidores sin darse cuenta? Naaah.
Y lo sabemos sin necesidad de que nos lo expliquen. Nadie necesita pruebas para saber que el agua moja. Con estos manes todo se volvió filosofía barata, enredos para confundir y salir por la tangente. Y si alguien vota por la continuidad de esta farsa, también entendemos por qué: o es muy tonto, o es muy torcido, o es muy ingenuo. Y en Latinoamérica, el que es demasiado “bueno”, la lleva por tonto. Ahí está el círculo vicioso.
Pero al final, ni siquiera estamos eligiendo un presidente. Terminamos votando un miedo, una rabia o una idea inflada hasta el absurdo. Como en un referendo mal planteado, donde la pregunta ya viene con respuesta incluida. Cambia la forma, pero la trampa es la misma.
Ese cuento de “fue a mis espaldas” o “yo no lo crie” ya es chimbo. No hay nada más que pensar. Es como querer cambiar el resultado de dos más dos. La reforma pensional avanzó con mermelada repartida, sin importar lo que piense el país. Y al paso que vamos, el próximo ejercicio “democrático” será decidir cualquier cosa, siempre y cuando el resultado ya esté asegurado desde antes.