Estados Unidos lanzó fuerte mensaje tras beneficios del Gobierno al Clan del Golfo
Resumen
Estados Unidos reiteró que el Clan del Golfo sigue siendo una organización terrorista, tras la suspensión de órdenes de captura y extradición contra 29 de sus jefes en Colombia.
Generado por Inteliegenica Artifical (OpenAI)
La Embajada de Estados Unidos en Colombia envió un contundente mensaje luego de que el Gobierno de Gustavo Petro suspendiera las órdenes de captura y extradición contra 29 jefes del Clan del Golfo, incluido su máximo líder, alias “Chiquito Malo”.
A través de sus redes sociales, la delegación diplomática recordó que para Washington el Clan del Golfo continúa siendo una Organización Terrorista Extranjera, categoría que también comparten grupos como el ELN, las disidencias de las Farc y el Tren de Aragua.
El pronunciamiento se conoció pocas horas después de que el Gobierno colombiano oficializara la medida para facilitar el traslado de más de 400 integrantes de esa estructura criminal a Zonas de Ubicación Temporal en Córdoba y Chocó, como parte del proceso de diálogo sociojurídico.
En su publicación, la Embajada estadounidense advirtió que estas organizaciones “trafican toneladas de cocaína, destruyen recursos naturales con minería ilegal y siembran terror mediante extorsiones, asesinatos y reclutamiento forzado”.
La designación del Clan del Golfo como grupo terrorista fue firmada en diciembre de 2025 por el entonces secretario de Estado Marco Rubio, lo que implica congelamiento de activos y posibles cargos penales para quienes colaboren con la organización en territorio estadounidense.
Entre los beneficiados por la suspensión de órdenes judiciales aparece Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, máximo jefe del Clan del Golfo y solicitado en extradición por Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico.
El Gobierno aseguró que la decisión busca avanzar en el proceso de paz y reducir la violencia mediante la concentración gradual de combatientes en zonas vigiladas por el Estado.
Sin embargo, la medida volvió a encender el debate político y diplomático sobre los límites de la negociación con estructuras criminales y las diferencias entre Bogotá y Washington frente al tratamiento que debe recibir el Clan del Golfo.