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Exministro de Hacienda asegura desde Bucaramanga que el gobierno necesita otro recorte de $30 billones para recomponer la economía

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Resumen

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El mundo se está acomodando para enfrentar desafíos globales como la emergencia climática, las crisis alimentarias y las guerras en Europa y Medio Oriente, en contraste, Colombia está volviendo al pasado. Esta afirmación es sostenida por el economista Mauricio Cárdenas Santamaría, exministro de Hacienda entre 2012 y 2018, en la administración de Juan Manuel Santos, quien estuvo conversando con el rector de la Universidad UNAB, Juan Camilo Montoya Bozzi.

En su diálogo, además de compartir su experiencia como investigador de Fedesarrollo, profesor universitario y funcionario, destacó cómo lo que se invierte en generación de conocimiento, ese mundo de los datos, de las tesis, pueden ‘traducirse’ con el fin de construir políticas públicas. “Llevar a la práctica las ideas, completar el ciclo cuando se tiene la oportunidad de trabajar en el sector público”, dijo.

Cárdenas, quien sometió su nombre a la consulta del Partido Conservador para escoger candidato a las pasadas elecciones presidenciales de 2022, es un frecuente analista de las ejecutorias de la actual administración. “Todavía estamos intentando entender el gobierno de Gustavo Petro. Supo poner el tema de la exclusión, que le dio la mayoría en las regiones que ganó, pero que sigue latente por su ideología de estatizar el país”, sostiene.

El exfuncionario, que mantiene una columna de opinión en el periódico El Tiempo y produce un podcast semanal con el también economista y analista Mauricio Reina, dialogó en la siguiente entrevista sobre el entorno económico y político del país. “Estoy muy complacido de haber vuelto a la UNAB, una universidad en la que siempre me he sentido muy acogido y que hace una gran misión aquí, no solo en la ciudad de Bucaramanga, sino en todo el departamento y en el centro-oriente del país”, dijo el exministro de hacienda antes de iniciar su diálogo con el directivo de la UNAB.

Está fresquita la convención de Asobancaria, la reunión de los banqueros de cada año, después de esa convención, ¿cuál es la sensación que quedó luego de escuchar a tantos actores del mundo de la economía y la política en Colombia?

Mal porque terminó con un discurso del Presidente donde, en contraste con mucho de lo que se había dicho, que era constructivo sobre cómo íbamos avanzar, usó nuevamente esa táctica que tiene de suscitar la controversia, la polémica, poner a todo el mundo hablar, al final seguramente eso se lo llevará al viento, pero genera la sensación de que un acuerdo que hubiera sido constructivo para que el sector financiero, en temas crédito, baje el costo, se convirtió más bien en una amenaza sobre las famosas inversiones forzosas.

¿Así como una especie de ‘corralito’ financiero?

Sí, es como decirle a los bancos “mire, una parte de lo que capten del público, ustedes no van a decidir a quién se le van a prestar y a qué actividades, a qué inversiones, sino que es el Gobierno, a través de esas inversiones forzosas, el que va a dirigir el crédito”, entonces, es el Estado controlando todos los aspectos de esta economía, lo hemos visto en la salud, en las pensiones, en las carreteras, que el Gobierno dice que no le gusta el modelo de las APP (asociaciones público privadas), va ampliando el perímetro para poner el Estado al centro, en este caso, de las decisiones de quien recibe el crédito.

En medio de ello, el Gobierno Nacional está haciendo cuentas en este momento para poder recortar el presupuesto, está el antecedente del recaudo tributario muy bajo, ¿cuál es el escenario que tienen los colombianos en este momento y cuáles son las posibilidades del Gobierno?

El Gobierno hizo un presupuesto que fue muy aspiracional y no tenía sustento real en los ingresos que iba a tener, se sobreestimaron, y además de eso, la economía no ha despegado, está muy estancada y eso hace que se afecte el recaudo, entonces se juntaron varios factores que hacen que el Gobierno no tenga la plata y no tiene como conseguirlo, entonces ahí viene ese elemento de realismo: si no hay plata, el Gobierno no tiene más remedio que recortar el gasto y eso es lo que acaban de hacer, 20 billones de pesos, obligando a cada entidad del Gobierno a hacer un ajuste de más o menos el 5.7% de su presupuesto.

También estamos a semanas de que el Gobierno presente el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), ¿cuáles son las señales que debería implementar en ese marco?

Pues yo creo que ahí el Gobierno, si va a sincerarse y va a reafirmar la importancia de cumplir con la regla fiscal, esa camisa de fuerza que le pone un techo al déficit fiscal, si hace eso, va a leerse ahí en ese MFMP que debe ser publicado el 15 de julio, que hay que hacer un recorte adicional -esto es la primera vez que lo estoy diciendo- se requeriría un recorte de otros 30 billones de pesos adicional a los 20 de esta semana, vamos a ver si eso es así.

La también exministra y ex alta consejera Lorena Gutiérrez, ahora presidenta del Grupo Aval, dijo “eso es mejor no mezclar la economía con la política”, ¿eso no suena más bien como para un país de querubines?

Están entrelazadas. Aquí hemos tratado siempre de proteger a la economía, de darle prioridad, de que marche bien. Hasta ahora podríamos decir que el Presidente ha respetado las reglas de juego en materia económica, en particular las reglas fiscal y la independencia del Banco de la República. Ojalá, este es más un deseo, que en la medida en que el país empieza a politizarse, el debate político comienza a calentarse, porque ya el 2026 empieza a estar en la mira, ponga por encima la economía de la política.

La cifra de inflación mostró que los dos últimos meses se estancó. Los banqueros y el Gobierno le piden al Banco de la República que, por favor, baje más las tasas de interés, ¿cuál es su posición al respecto?

Sería ideal que bajaran más rápidamente las tasas de interés, a todos nos serviría, sin embargo el Banco de la República tiene que ir con prudencia porque todavía hay muchos signos de interrogación. El Banco va a estar mirando con mucha atención qué pasa en materia de actividad económica, cómo están las cifras de reactivación, si la economía no despega va a tener buenos argumentos para bajar la tasa de interés, pero la variable que más le importa es la inflación, y desafortunadamente como el dato del mes de mayo no fue bueno, no anticipo que las tasas de interés del Banco de la República vayan a bajar por ascensor, van a bajar lentamente.

Por último, si se nos aparece aquí Aladino con su lámpara y nos dice: “bueno señor exministro, usted tiene tres deseos para convertirlos en consejos que darle al señor Presidente para que el país tenga mejores indicadores”, ¿cuáles serían esos tres deseos convertidos en sugerencias para el señor Presidente?

Que desista en primer lugar de una serie de reformas que son muy malas para Colombia, o sea, este tema de la salud ya nos empezó a tocar a nivel personal y familiar, ya el hecho de que algunas de las EPS, pongamos el caso de Sura, empiecen esta retirada ordenada, ponen en alerta a muchos prestadores de servicios de salud que, seguramente no van a tener el respaldo para pagar las cuentas y le empiezan a decir a los pacientes “si usted no paga la cita o si usted no paga el tratamiento no lo voy a atender”, entonces nos empieza a costar mucho a los colombianos esa reforma la salud.

Segundo, yo creo que este presidente le ha faltado algo que los colombianos añoramos y extrañamos, y es orden y disciplina, o sea, nosotros queremos ver un presidente que hace la tarea juiciosamente, madrugador, trabajador, metódico. No nos gusta el desorden, no nos gusta el escenario donde un presidente solo trabaja unas pocas horas al día, ojalá que el Presidente oiga esto y se discipline un poco.

Y lo tercero, que también lo digo con sinceridad y con honestidad, yo quisiera ver un presidente más tolerante de las opiniones diferentes, o sea, él se dice ser un presidente que representa la diversidad, que reivindica derechos de comunidades excluidas, en fin, que es un presidente abierto que busca escuchar la voz de un pueblo. Yo digo que al Presidente le falta capacidad de diálogo con el país, le falta la voluntad de sentarse a hablar, a oír, tiene ya respuestas a todas las preguntas, tiene explicaciones a todos los problemas, y ese es un mal consejero.

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