FUNEO
El texto advierte que el “funeo” en redes puede arruinar vidas en minutos y llama a frenar el juicio digital impulsivo.
El texto advierte que el “funeo” en redes puede arruinar vidas en minutos y llama a frenar el juicio digital impulsivo.
Los puntos clave serán generados automáticamente por IA y revisados por la redacción de El Frente.
El contexto histórico y los antecedentes serán generados a partir del archivo periodístico de El Frente.
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Ya es cotidiano encontrarnos con señalamientos virales ante la aparente falla de alguien. Anteriormente, esto solo aplicaba a los grandes personajes. Hoy, las cámaras son un ente ubicuo, cual panóptico que todo lo ve, sin juzgar, pero con la peligrosa facultad de poner a disposición del público el acontecer del mundo entero a solo un clic. Basta con que una persona atestigüe una situación vergonzosa, la mayoría de las veces involuntaria, para comenzar ese “riendazo” justiciero que mina en cuestión de minutos las redes sociales. Se ha convertido en un goce, en un dulce pecado. Hace unos días le sucedió al recién posesionado gerente de Colpensiones; y si miramos semana tras semana, miles son los protagonistas del afamado “funeo”.
Este término de origen mapuche nació a la vida pública como una herramienta de defensa ante las vulneraciones impunes de la dictadura chilena. A través de la publicación mediática de los reprochables hechos y sus responsables, se buscaba detener el flagelo desde la no violencia. En adelante, la estrategia ha tenido sus ejemplos fructíferos en términos de garantías. Lamentablemente, a estas alturas en las que la tecnología ha permitido graduar de periodista, juez, o verdugo a cualquiera que tenga acceso a redes sociales, el “funeo” se ha convertido en una profesión de tiempo completo.
Nos hemos convertido en una especie de cazadores en búsqueda constante de contenido ante el cual reaccionar. El celular se transforma en el mallete presto a dictar sentencia sin mediación alguna. Algunos dirán que la libertad de expresión es precisamente eso. Pero, desde la sensatez, y desde la responsabilidad, es necesario resaltar que “no todo vale”.
El poder de expresarse en medios con alcance universal lleva consigo un peso: el deber del comportamiento fraternal, tal como lo dicta el primer artículo de la declaración universal de los Derechos Humanos. Es importante que tengamos conciencia de esa carga cada vez que alistemos los pulgares para abordar el teclado con hambre voraz de atacar.
Aclaro que no intento justificar a quien haya cometido el error. Solo apunto a comprender la situación y establecer algunos parámetros o filtros previos a la impresión final a estampar en las cuadrículas de la pantalla táctil. La diferencia puede ser abismal. Los episodios de “funeo” que terminan en desgracias familiares cada vez son más frecuentes. No los normalicemos. La vida pública de alguien puede acabarse en solo minutos; ni que decir de la vida misma, pues ya hay casos de privación voluntaria en las ganas de seguir en este mundo por causa del matoneo digital.
“Comprender no es sinónimo de justificar”. “Cada hecho tiene una historia detrás”. Son premisas, en clave de píldoras preventivas que debemos tener presentes ante la tentación de destruir desde los espacios digitales o incluso presenciales. Comencemos la campaña del “funeo” contra el “funeo”.
*Docente y consultor en DDHH y Manejo de conflictos
X: @rodrygonzalezma