Gobierno de Gustavo Petro en los estertores de su agonía
El artículo critica la gestión de Gustavo Petro y su política de ‘Paz Total’, señalando el aumento de la violencia y el narcotráfico en Colombia.
El artículo critica la gestión de Gustavo Petro y su política de ‘Paz Total’, señalando el aumento de la violencia y el narcotráfico en Colombia.
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Luego de dejar una huella negativa en el manejo de la nación, el saliente presidente de Colombia Gustavo Petro Urrego, realizó su visita al Estado Vaticano para entregarle un informe al Santo Padre acerca de la multiplicación de la violencia en este lugar del planeta. Durante la audiencia con el Obispo de Roma, el presidente Petro habló sobre el fracaso de la política de ‘Paz Total’, que ha dejado centenares de muertos en el territorio nacional y sobre la tremenda peste del narcotráfico que se ha tomado gran parte del territorio colombiano.
En esta ocasión, el presidente de Colombia estuvo acompañado por miembros de su familia y por funcionarios de la embajada colombiana en la Santa Sede. Algo debe haberse transformado en la mente inquieta del presidente Gustavo Petro Urrego, que fue invitado a recorrer los jardines del Vaticano, en compañía del Cardenal Parolini, una especie de ministro del Colegio Cardenalicio, para tratar los temas más agobiantes y peligrosos, que preocupan a la humanidad entera. Ojalá el saliente mandatario de los colombianos, en un acto de contrición perfecta, realice un inventario de sus equivocaciones. Colombia se demorará medio siglo en retomar el rumbo de esta nación despedazada por el odio y sometido a la vorágine de la violencia narcoguerrillera, donde será necesario recuperar las instituciones democráticas.
En los estertores de esta administración y recomponiendo las buenas relaciones que tuvimos en el pasado con los gobiernos de los Estados Unidos y Europa, volvamos a encontrar el hilo conductor del arrepentimiento y de la seguridad, como lo ha prometido el nuevo presidente Abelardo de la Espriella Otero, que ha venido recomponiendo su gabinete ejecutivo, con figuras muy brillantes en el gabinete ministerial, para mostrarle a la humanidad que es hora de implorar con una mirada al cielo por la pacificación de Colombia.
Durante la Segunda Guerra Mundial, que terminó en 1945, Alemania, bajo la dictadura de Adolfo Hitler, mantuvo relaciones diplomáticas con el Vaticano, representado por el Papa Pio Doce. ¿Será posible que cambié el estado emocional del saliente presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, que le ha hecho mucho daño a este país? ¡Tarde que temprano, vendrá el arrepentimiento de este guerrillero del Movimiento Diecinueve de Abril (M-19), que querrá seguir viviendo en Colombia, convertido en una hoguera, cuyas llamaradas siguen encendidas y al borde de una guerra civil?