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Homenaje póstumo a la vida y obra de Rubén Prada Quijano

Homenaje póstumo a Rubén Prada Quijano, transportador santandereano ligado a la arriería y al desarrollo de rutas en Santander.

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Recorriendo los caminos reales del departamento de Santander, con Rubén Prada Quijano, en nuestra temprana juventud, pudimos formarnos en la lucha diaria del trabajo honrado. Fuimos primos hermanos a quienes nuestros padres nos enseñaron a ganar el pan con el sudor en la frente, como ha sido siempre en nuestra querida ciudad levítica de Zapatoca. Fluyen los recuerdos de aquella época, cuando apenas éramos unos arrieros de la vida, jóvenes que soñábamos arriando ganado desde la histórica ciudad del Socorro, por trochas y canteras, atravesando el Río Suárez, en conexión con el municipio de Galán, después de haber mitigado el sueño para una segunda jornada hasta la Peña de la Fuente, lugar histórico por donde hubo de pasar la denominada ‘Ruta del Zipa’, que los pueblos indígenas de la cordillera de Yariguies hubo de atravesar, seguramente hasta la Cueva del Nitro, sexta maravilla mundial.

Recuerdos de aquellos caminos de herradura por donde movilizábamos lotes de terneros y ganado de engorde al paso del tiempo por estos territorios, que abrigan maravillas como el Camino de herradura que el trotamundos alemán Geo Von Henry Lengerke hubo de dejarle a la posteridad. Los padres de mi primo Rubèn Prada Quijano fueron Norberto Prada Pinilla y Rosa Quijano de Prada. Los Prada Pinilla fueron de la progenie de don Ciro Pinilla, uno de los mas famosos expertos en la industria de la arriería, por los caminos de La Unión en Betulia y Girón, cuando no existían las carreteras.

Mi tío Norberto Prada Pinilla era hijo de don Pedro Antonio de la Prada y Serrano, y de doña Micaela Pinilla Suárez, que eran sus apellidos. Mi padre, José María Serrano Serrano (siete veces Serrano por la gracia de Dios), era su cuñado. Rubén Prada Quijano se hizo transportador en la Empresa Transcarmen, creada en San Vicente de Chucuri. El primer vehículo de su propiedad fue un bus – escalera, donde cabían los pasajeros de las regiones campesinas de Betulia, San Vicente, El Carmen de Chucurí, Galán, La Fuente y El Socorro.

En el recorrido diario por las carreteras de Santander, Rubén Prada Quijano creó, junto con sus hijos aquí presentes, varias rutas del transporte terrestre de la empresa Cootransmagdalena, de la que han sido sus hijos muy valientes lideres. Expresamos nuestras condolencias a cada uno de sus descendientes. Ya se marcharon para la eternidad sus hermanos Cecilia, Pedro Elías y Luis Aurelio Prada Quijano. A los hijos de Rubén Prada Quijano nuestra solidaridad y nuestro cariño. Al concejal Néstor Prada Gómez y a sus hermanos, tristes y agobiados por la pérdida de su padre, Rubén Prada, que se marchó en los veleros blancos de la eternidad. 

Rubén Prada Quijano quedó viudo cuando su esposa, Eduviges Gómez de Prada-- que era entonces directora del Hogar San Antonio de Zapatoca, la Casa de los Ancianos, que se beneficiaron de su espíritu humanitario, hubo de morir en un accidente de tránsito, ocurrido hace treinta años, en la carretera que conduce de Medellín hacia Lebrija y Bucaramanga. Una extraordinaria ofrenda floral ha llegado a la funeraria San Pedro de Bucaramanga, en la antesala del traslado de su cuerpo mortal hacia Zapatoca. Rubén Prada Quijano, que había sufrido la pérdida de sus cuerdas bucales para expresarse con sus familiares y amigos, yace en esta caja de madera donde muchos debemos llorar su despedida.

Los Prada somos descendientes del ciudadano español Diego de la Prada, hermano de Melchor de la Prada, uno de los fundadores de la ciudad de Zapatoca. Nueve generaciones atrás llegaron a estas tierras los españoles José Serrano y Solano, a quien la corona española hubo de confiarles el reparto de estas tierras, que como lo expresa el historiador Cesar Ardila, hijo ilustre de esta tierra, en cada manzana está la impronta de don Antonio de Rueda Ortiz, otro ciudadano español que trazó los diseños de las calles y carreras que conforman este rincón del continente americano.

Gracias por tener la paciencia de escucharme. Pero la historia es testigo de los tiempos, luz de la verdad y maestra de la vida. Los pueblos que no tienen historia son unos pobres pueblos. Zapatoca es una ciudad hidalga, cuna de sabios sacerdotes, de cinco obispos, ocho gobernadores, magistrados, abogados, médicos poetas y escritores, que han enaltecido las letras santandereanas.  En la fundación de empresas de transporte como Cotransmagdalena, Copetran y Expreso Brasilia de Barranquilla, han estado los hijos de este pueblo, que le ha servido a la patria y que le ha servido a Colombia.