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Opinión

José Alejandro Morales: cuando Santander le cantó a Colombia

José Alejandro Morales, maestro santandereano, dejó un legado de casi 300 canciones que hoy siguen siendo parte del patrimonio musical y cultural de Colombia.

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José Alejandro Morales, maestro santandereano, dejó un legado de casi 300 canciones que hoy siguen siendo parte del patrimonio musical y cultural de Colombia.

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Hay canciones que se quedan y logran instalarse en la memoria de varias generaciones. En Colombia, José Alejandro Morales pertenece a esta categoría. El maestro nacido en El Socorro el 19 de marzo de 1913 y fallecido en Bogotá el 22 de septiembre de 1978. Ya para este año son casi cinco décadas después de su muerte, y su obra sigue estando vigente en el mapa cultural y sonoro del país.

Por: Círculo de Amigos de Bucaramanga y Santander*

Al maestro Morales le basto una melodía, una guitarra y una extraordinaria sensibilidad para convertir el amor, la nostalgia, la ausencia, los pueblos y la vida cotidiana en canciones que terminaron haciendo parte del patrimonio musical del país.

Desde El Socorro, ciudad fundamental para la historia de Santander y de Colombia, surgió un compositor que supo llevar el sentimiento de su tierra mucho más allá de sus fronteras. Su obra está vinculada a la tradición de la música andina colombiana, al bambuco y al pasillo, géneros que durante buena parte del siglo XX fueron los ritmos perfectos para expresar la sensibilidad nacional.

Cuando se escucha Pueblito Viejo, en cualquier lugar del país, ese tema nos lleva de manera inmediata a pensar en aquellas poblaciones de calles tranquilas, balcones, parques, iglesias y personajes que siguen formando parte de los recuerdos familiares.

Las canciones del maestro transcendieron y contribuyeron a construir parte de la identidad sonora del país.

Su repertorio incluyo casi 300 composiciones y cada una permite descubrir las emociones humanas e historias sencillas que terminan siendo universales.

Morales fue un compositor popular que escribió para la gente. Para quien había amado, perdido, esperado, partido de su pueblo o regresado a él. Para quien encontraba en una canción la posibilidad de decir aquello que muchas veces las palabras cotidianas no alcanzaban a expresar.

En tiempos en que hablamos de patrimonio cultural, El patrimonio también está en las melodías que sobreviven, en las letras que pasan de padres a hijos y en aquellas canciones que permiten reconocer quiénes fuimos y José Alejandro Morales forma parte de ese patrimonio vivo.

Su nombre debe ocupar un lugar permanente en la conversación cultural de Santander y en los procesos de formación de las nuevas generaciones. Las escuelas, universidades, festivales, emisoras, instituciones culturales y medios de comunicación tienen allí una oportunidad para volver a poner su obra en circulación y explicar por qué aquellas canciones siguen teniendo significado.

El pasado 22 de septiembre se conmemoro un nuevo aniversario de su fallecimiento. oportunidad para recordar aquel hombre nacido en El Socorro que dejó una obra eterna.

Mientras alguien siga cantando Pueblito Viejo, Campesina Santandereana, Pescador Lucero y rio, María Antonia, Cenizas al viento, Señora Bucaramanga, Ayer me echaron del pueblo (primer bambuco de protesta social) y en fin esto solo por mencionar algunas por que la lista es larga.

Y mientras una guitarra interprete uno de sus bambucos o una nueva generación descubra sus canciones, José Alejandro Morales seguirá haciendo lo que mejor supo hacer: contarle a Colombia, desde Santander, quiénes somos y de dónde venimos.

*Diego Sáenz Reyes