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La amenaza llegó hasta Chimitá: atacaron con una granada la cárcel de mujeres de Bucaramanga

Una granada explotó cerca de la Reclusión de Mujeres de Bucaramanga y las autoridades investigan a los responsables.

La amenaza llegó hasta Chimitá: atacaron con una granada la cárcel de mujeres de Bucaramanga
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Una granada explotó cerca de la Reclusión de Mujeres de Bucaramanga y las autoridades investigan a los responsables.

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La explosión se registró en la noche del martes, cerca de una garita de vigilancia de la Reclusión de Mujeres. El ataque reavivó las alarmas por las amenazas contra los guardianes de las cárceles de Santander.

Una fuerte detonación sacudió la noche del martes 27 de octubre la Reclusión de Mujeres de Bucaramanga, en el sector de Chimitá. Desconocidos habrían lanzado una granada desde la vía pública, que explotó a pocos metros de la garita de vigilancia número 7, en un nuevo episodio que pone en alerta la seguridad del sistema penitenciario en Santander.

El estruendo se escuchó entre las 10:40 y las 11:00 de la noche, generando momentos de tensión entre los funcionarios encargados de la custodia y las mujeres privadas de la libertad. Tras lo ocurrido, unidades de la Policía Metropolitana de Bucaramanga y personal antiexplosivos llegaron al lugar para inspeccionar la zona y establecer las circunstancias del atentado.

Investigadores de la Sijín adelantan labores para identificar a los responsables, revisar las cámaras de seguridad del sector y determinar cómo escaparon después de lanzar el artefacto. Por ahora, no se ha establecido oficialmente quién estaría detrás del ataque ni cuál habría sido su propósito.

Las amenazas vuelven a encender las alarmas

El atentado ocurre en medio de las intimidaciones denunciadas por funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), especialmente en la Cárcel Modelo de Bucaramanga y el establecimiento de Palogordo, en Girón.

En este último penal, la apertura del Patio 10, destinado a internos considerados de alta peligrosidad, ha estado rodeada de amenazas y panfletos intimidatorios contra el personal de custodia. A ese panorama se suman los homicidios de trabajadores penitenciarios, entre ellos el dragoneante Diego Armando Acevedo Garzón y el inspector Efraín Quesada Urrego.

Incluso, versiones preliminares señalan que familiares de internas habrían advertido sobre mensajes amenazantes dirigidos a los guardianes de la reclusión femenina.

Aunque las circunstancias han despertado preocupación por una posible escalada de violencia contra el personal penitenciario, las autoridades aún no han confirmado que el lanzamiento de la granada esté relacionado con las amenazas previas o con los homicidios de funcionarios.

La investigación busca establecer si se trató de un ataque aislado o de una acción dirigida a intimidar a los trabajadores del Inpec. Entretanto, la explosión en Chimitá vuelve a poner sobre la mesa las condiciones de seguridad de quienes custodian los centros carcelarios de Santander.